PARA QUE SOY BUENA?


¿Para qué soy buena?. Todos queremos saber cuáles son nuestras capacidades. Las mujeres hacemos muchas cosas en el día, pero en realidad queremos saber en qué somos especiales, en qué somos únicas, qué hacemos bien, que por más que otro quiera hacer, no lo puede hacer como nosotras lo hacemos.

Todas sabemos que somos buenas en algo, ¿por qué muchas veces, no podemos ver en qué somos buenas? Hay 3 nubes, que vienen a nuestra vida y nos oscurece nuestro panorama, pero esas tres nubes las vamos a echar de nuestras vidas.

Primero: los sacrificios no saludables, ¿qué son los sacrificios no saludables? Hacer algo, retener algo, o mantener algo que en realidad va en contra de tu salud física emocional o espiritual. Es cuando vos haces un sacrificio que te termina enfermando, que en lugar de traerte salud, te termina haciendo mal, en el área emocional, en el área física o en el área espiritual. Esas mujeres que no hacen algo o hacen algo por el qué dirán, o sea se sacrifican para que los vecinos no hablen, para que la familia no diga nada, para que nadie se enoje, todo por el qué dirán, eso es un sacrificio tonto, no saludable.

Yo quiero que pienses ¿cuántos sacrificios no saludables has hecho en tu vida o estás haciendo hoy? Cosas que te terminan dañando la salud, quebrándote internamente. Entonces a veces no podemos ver en qué somos buenas porque tratamos de hacer de todo, olvidándonos de nuestra salud. Y ¿dónde aparecen esos sacrificios no saludables? En nuestro origen, en el origen de nuestra familia. Cada uno de nosotras en nuestras familias de origen, tuvimos un rol y decidimos comportarnos de determinada manera. Por ejemplo: hay mujeres que desde chiquitas tuvieron que cuidar a una mamá enferma o a un papá enfermo, y tuvieron que hacer el rol de cuidadoras, y asumieron para toda su vida el rol de cuidadoras, se casaron y siguieron siendo cuidadoras. ¿Cuál es el rol que tuviste en tu infancia? porque seguramente lo repetiste después en todas las relaciones interpersonales y te quedaste estancada en ese rol, o ser la seria de la familia, vos eras la única seria y un montón de cosas más que pueden ir apareciendo y eso hace que no te puedas mostrar nunca como sos, porque estás cumpliendo un rol, un papel y cuando querés ser como sos, no podés.

Si querés descubrir en que sos buena tenés que aprender a ser fiel a vos misma. Deci: ¡Tengo que ser fiel a mi misma! Si vos sos fiel a vos misma, vos vas a ser fiel con todo el mundo, porque cuando vos aprendes el concepto de fidelidad sos fiel con todo el mundo. Pero primero te tenés que ser fiel a vos. Entonces tengo que seguir lo que me gusta, lo que me da alegría; aprender a cuidarte es la manera de aprender a ser fiel con vos misma y si sos fiel con vos vas a ser fiel con todo el mundo porque aprendiste el concepto de la fidelidad.

PROTEGE TUS SUEÑOS


Soñar es fácil, pero alcanzar lo que soñamos requiere esfuerzo y constancia. Es muy común abandonar y desechar nuestros sueños. Trabajar por alcanzarlos demanda constancia y dedicación. Te comparto cuatro consejos que te ayudarán a lograrlo.

Primer consejo: libérate del cautiverio

en cautiverio es imposible soñar. Incluso los animales cambian de comportamiento cuando son cautivos. Las orcas cautivas son incapaces de mantener su aleta dorsal erguida. Esa es una manifestación de su tristeza y humillación.

Eres tan libre en Cristo Jesús como los sueños que tengas. Si ya eres libre, demuéstralo soñando y luchando por alcanzar tus anhelos. Soñar nos mantiene alertas e ilusionados, activa nuestra fe, nos impulsa a trabajar y esforzarnos. Cuando eres esclavo de algún vicio, del robo, el soborno o corrupción, los sueños se convierten en pesadillas. Cuando te liberas de un hábito nocivo y declaras a nuestro Señor Jesucristo como tu Salvador, la fe de ser valioso y ser capaz de lograr grandes cosas te renueva y te convierte en una persona entusiasta, llena de proyectos y deseosa de hablar con Dios. Los sueños están directamente relacionados con la mente y el corazón. Si eres avaro y egoísta, difícilmente tendrás un sueño generoso. Pero si tienes buenas intenciones y tus sueños se relacionan con el beneficio de muchos, éstos se adhieren a tu corazón y tu mente. Entonces tienes más posibilidades de alcanzarlos. Si sueñas con ser doctor y sanar a las personas, ten por seguro que todo obrará a bien. Serás más exigente y soñarás con un hospital para niños con cáncer. Los buenos sueños se amplían y fructifican. Por eso es importante que cuides tu corazón y expandas tu mente. Cuídate de ti mismo y de tus debilidades porque así cuidas tus sueños.

Dios hace cosas maravillosas con aquellos que tienen buenos sueños. Él hará algo grande si tu sueño es grande, pero primero debes ser libre. Tus logros serán del tamaño de los sueños que te atrevas a cultivar.

Segundo consejo: Prepárate

Los sueños son como una semilla. La parábola del sembrador se aplica a toda siembra, sin importar cuál sea. La segunda cosa que amenaza un sueño y que le impide fructificar es la falta de conocimiento. Si deseas ayudar a las personas enfermas, entonces debes estudiar medicina, además de orar y pedir el don de sanidad del Espíritu Santo. Si quieres ser jugador profesional de la liga de fútbol de Europa, debes cuidar tu cuerpo, estudiar en la academia deportiva, entrenarte y aprender. Se nota cuando las personas se preparan para alcanzar sus sueños, así como también es evidente cuando alguien quiere alcanzar algo, pero no sabe lo que está haciendo ni cómo lograrlo.

Un sueño se ve truncado por ignorancia. Es verdad que tampoco podemos ser omniscientes y saber todo, así que con humildad, busquemos a quienes puedan ayudarte y complementar tus conocimientos. Atraer a las personas ideales a tu equipo de trabajo también es una decisión inteligente para lograr todo cuanto te propongas. No lo olvides, para alcanzar tus sueños aprende, estudia y prepárate.

No es lo mismo desear justicia para nuestro país, que prepararse como abogado y llegar a la Corte Suprema y contribuir con ese sueño.

Tercer consejo: No te dejes llevar por tus emociones

Mateo 13:20-21 nos dice: Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.

El sueño puede durar poco si nos dejamos llevar por nuestras emociones. Incluso éstas son enemigas de la Palabra, porque la recibes con gozo, pero cuando viene la aflicción te desanimas. Muchos sueños corren el mismo riesgo de morir por las emociones. Temo a las personas altamente emocionales porque son inconstantes y no se sabe cómo reaccionarán. Los deportistas triunfadores son aquellos que dominan sus emociones.

No desistas a la primera tarea que te asignan. Cuando viene la aflicción y el esfuerzo no te dejes llevar por tus emociones y no cambian de carrera una y otra vez.

Es irónico pero el gozo no hace nada por un sueño, la aflicción sí, porque logra asfixiarlo rápidamente. Alcanzan sus sueños las personas libres de ataduras, que se preparan y no se dejan dominar por sus emociones. En ciertas oportunidades he querido renunciar a la radio. La presión y el trabajo son intensos. Las críticas y mentiras que se dicen de mi son duras. No somos de acero, por su puesto que hay momentos de debilidad que nos impulsan a dejarlo todo, pero los impulsos no deben dominarnos. Sólo jesus puede ayudarnos. Si quieres ver realizado tu sueño, la convicción siempre debe ser mayor que la emoción y el sentimiento.

Quizá nadie te lo diga y nunca te lo reconozcan, pero la vida y Dios sabrán recompensarte por aguantar la aflicción que representa luchar por los anhelos. No pares de soñar, sin importar cuánto duela o los sacrificios que tengas que hacer, sigue adelante.

Cuarto consejo: Las mejores cosas de la vida no se adquieren con dinero

Mateo 13:22 nos dice: El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

El sueño se ahoga cuando nos dejamos seducir por el engaño y riqueza. Tus sueños pueden traer riqueza, si el dinero es producto de tu esfuerzo, no hay nada de malo. El engaño es pensar que la riqueza te dará algo que no tiene precio. Puedes comprar un regalo pero no una sonrisa, puedes comprar medicina pero no vida, puedes alimentar a una familia pero no comprar un agradecimiento. Puedes hacer una linda casa y aún así, perder un hogar. También puedes comprar un auto nuevo a tu hijo pero no lograr su buena conducta. El dinero no compra la felicidad.

El famoso pintor colombiano Fernando Botero, es uno de los pocos artistas premiados en vida. Sus esculturas fueron expuestas en los Campos Elíseos, una de las calles más famosas del mundo, en el corazón de París. Ahora es exitoso, pero cuenta una historia conmovedora sobre sus inicios. Mientras esperaba que sus pinturas se vendieran, no tenía qué darle de comer a su familia. Entonces a una sopa de tomate le ponía unos ojos plásticos que había quitado a un muñeco. De esa forma, cuando sus hijos metían la cuchara en la sopa y sacaban los ojos, se asustaban. Este hombre literalmente aprendió una estrategia para espantar el hambre. Persistió en su sueño y logró alcanzar el éxito.

Otro hombre contaba: “mi padre me decía: si estudias en la milicia llegarás a general, si estudias para sacerdote llegarás a ser el Papa, pero yo continué pintando y soy Picasso”. El Señor nos ha hecho libres para soñar, así que lucha por alcanzar tus anhelos. Vale la pena hacerlo. Pídele fortaleza y constancia para conseguir todo aquello que es bueno para ti y tu familia.

Golpes verbales


Vamos a hacer un test, a ver si esta palabra que voy a soltar te sirve o no.

¿Sos una persona con capacidad?

¿Tenés éxito familiar, social o profesional?

¿Sos autónomo, con iniciativa o emprendedor?

¿Tenés logros y reconocimiento de la gente?

¿Sos querido por alguien??

¿A cuántos les dio algún sí, en algunas de las cosas que preg.?

Si me decís si a tres preguntas que te hice sos candidato a los golpes verbales.

Todas las personas que han tenido éxito en algo van a ser atacadas por personas que detestan tu éxito.

Gente que te va a acosar, que te va a tratar de asesinar psicológicamente, que contínua y deliberadamente van a tratar de maltratarte, de degradarte, de tener acciones hostiles.

Van a tratar de exterminarte emocionalmente, de envenenarte psicológicamente, porque has tenido éxito.

Todas las personas que han tenido algún logro van a ser acosadas, criticadas, juzgadas, exterminadas, envenenadas por alguien.

“Soy candidato al acoso verbal porque Dios me ha prometido que todo lo que haga me saldrá bien”, y como somos candidatos al éxito, el enemigo te va a poner esa gente.

¿Qué quiero decirte con esto? que siempre va a haber gente que te va a acosar, ya estás avisado, no andes llorando cuando te juzguen, te critiquen, te acosen te golpeen verbalmente, te quieran envenenar, te quieran asesinar, te quieran exterminar, ya lo sabes.

¿Cómo van a tratar de exterminarnos, asesinarnos?

Voy a nombrar algunas de las técnicas que usa esta gente:

- Gritar o insultar.

- Asignarte cosas imposibles de lograr.

- Desestabilizarte emocionalmente para que explotes.

- Atacar sistemáticamente lo que estás haciendo, ridiculizándolo.

- Maltratarte verbalmente mediante amenazas, gritos, insultos y calumnias.

- Destruir tu reputación.

- Aislarte y reducir las posibilidades de expresarte.

- Presionarte o forzarte a cambiar de horario, sueldos, tareas, ropa, amigos etc.

- Atacar tu religión o convicciones.

- Levantar gente en tu contra.

¿A quienes les está pasando algo de esto o se han encontrado con sus grandes amigos? ¿A cuántos no les ha pasado esto? ya les va a pasar también.

Porque ataca a gente de éxito, Satanás no ataca los mediocres. Cuando te ataca el enemigo es porque sos alguien excelente. ¿Sabes tu futuro? que vas a ir de victoria en victoria, por eso el diablo te manda a alguien para destruir tu existencia, pero hoy hay una palabra que nos va a liberar. Es lo que Dios va a hacer en este próximo mes de agosto, nos va a liberar de los meses de acoso, de maltrato, de cárcel y de todo lo malo que hemos vivido ¿Cuántos ya lo están celebrando?

Alejandra, no tengo caracter…


Por Alejandra Stamateas

1º Timoteo 6:12

«Pelea la buena batalla de la fe; haz tuya la vida eterna, a la que fuiste llamado y por la cual hiciste aquella admirable declaración de fe delante de muchos testigos.»

¿Cuántas se sintieron alguna vez sin carácter? Que te pasaron por encima y dijiste “nunca más me va a pasar” ¡y te volvió a pasar!

Leí una nota en una revista que decía “ya no hay modelos como las de antes”. Dice que es el fin de las super-modelos; estas modelos actuales pasarán al olvido porque faltan bellezas personales, ya no hay modelos con super-personalidad y super-actitud. El artículo termina diciendo “ya no hay mujeres inolvidables”. ¿Recuerdan alguna mujer inolvidable? Marylin Monroe, Greta Garbo, Libertad Lamarque, Teresa de Calcuta, Eva Perón, Tita Merrello, Brillith Bardót, Lolita Torres, Nini Marshall, Mercedes Sosa, Alfonsina Storni. Las recordamos porque eran mujeres con actitud, con una personalidad bien formada, con carácter. Por eso uno las recuerda; pero ahora dicen que ya no hay más mujeres inolvidables… Algo va a ocurrir en tu personalidad, en tu carácter; Dios va a hacer algo para transformarte en una mujer inolvidable.

Una mujer con carácter tiene rasgos definidos; es una mujer que tiene una forma de conducirse en la vida, que tiene pensamiento. En el artículo decía que ahora las mujeres son más ligh, son mujeres que no tienen contenido, que no tienen base, que duran poco tiempo y piensan con mentalidad de masa. ¿Qué es pensar con mentalidad de masa? “Yo voy donde va todo el mundo, hago lo que hace todo el mundo, digo lo que dice todo el mundo, y pienso lo que todo el mundo piensa”; eso es mentalidad de masa. Por eso hoy es muy difícil rescatar a una mujer que se diga “esta mujer puede conducir, me puede guiar”, porque abundan las mujeres light, que no llegan a ser inolvidables. Por eso se las reemplaza tan rápidamente. Hoy día se pone a una modelo en una pasarela, trabajan hasta que no dá más -tal vez sea un mes o dos- y ya van buscando otra, porque no tienen contenido, no se sostienen en su profesión.

Yo llevé esto a todas las áreas de la vida; hoy es muy difícil encontrar mujeres que no sean light, mujeres con carácter, ¡porque todas están en Presencia de Dios!

¿Qué es una mujer sin carácter? una mujer sin carácter es una mujer que, aunque tiene autoridad, se le diluyó y no sabe cuál es su autoridad, no sabe cuándo ponerse firme, no sabe qué decisiones tomar en la vida. Por lo tanto son mujeres que, al no conocer la autoridad que tienen y cómo usarla, están limitadas. ¿Y qué es lo que las limita? El espíritu de intimidación: es lo que te hace creer que todos los demás son superiores a vos, y que los demás tienen más autoridad que vos. ¿Cuántas se sintieron asi alguna vez? Que los demás siempre tienen la razón, siempre saben más, siempre tienen autoridad. Es algo muy común; por ejemplo: vos estás en casa mirando televisión, tenés el control remoto en la mano; viene tu marido, agarra el control remoto y sin decirte nada cambia de canal. Y vos no decís nada… y él cambia de canales. O estabas haciendo fila y alguien se metió adelante, y vos no le pudiste decir nada, querías pero no podías. ¿Cuántas se sintieron intimidadas por la cajera del supermercado que parecía que te hacía hacer todo rápido y que no podías poner las cosas en el carrito porque quería que hicieras todo rápido? O un vendedor que te apura para que elijas, te dice “bueno señora ¿qué va llevar?” o “ya no hay talle”. ¿Les pasó eso alguna vez? Eso es tener espíritu de intimidación; y parece que perdimos el carácter… “cómo no le contesté; cómo no le dije nada, cómo no le pude decir a mi jefa tal cosa, cómo no pude hablar en ese momento”.

El espíritu de intimidación hace alianza con algo que tenemos que desterrar las mujeres: el silencio externo. Hacemos silencio, sentimos que el otro es más poderoso, que nos intimida, y nosotras hacemos un silencio externo. ¿Y por qué digo externo? Porque cuando callamos y no decimos “señora, usted se está poniendo en mi lugar, yo estaba aca”; no le decís a tu marido “querido estoy viendo televisión, cuando termine te lo doy”, sino que hacemos silencio, nos movemos con un espíritu de intimidación. El silencio externo inmediatamente lo que produce en es un diálogo interno negativo.

Hay tres maneras en que las mujeres dialogamos internamente con nosotras mismas cuando nos sentimos intimidadas e impotentes, cuando no podemos defender lo que queremos:

1) Aparente calma

Un empleado que no te atiende, “bueno, lo que pasa es que el muchacho debe estar cansado, debe estar atendiendo desde la mañana temprano, y justo llegué yo y como debe estar muy cansado, pobre chico, tampoco hay que exigirle tanto; es jovencito”. O por ejemplo: “y bueno, la verdad que el viejo acaba de llegar del trabajo, que vea la tele, total yo puedo hacer otra cosa, tengo otro momento, no me interesaba mucho el programa que estaba viendo”, y no le decís nada. Ese es el diálogo interno de aparente calma. O decís: “bueno, ya me va a tocar a mí, en algún momento me van a dar ese ascenso; hoy no fue pero ya me va a tocar a mí”. Aparente calma.

2) Ira interna

“¡Pero será posible! Ese lugar era mío, me lo merecía, ¡¿cómo no me lo dieron a mí?!, ¡¡odio a esta gente por tratarme así!!”, “¡si pudiera te mataría desgraciado!”, pero lo decís internamente, no se lo decís en la cara. “Toda la vida me hiciste esto, hoy me sacás el control remoto pero me sacaste todo de mi vida, ¡no puedo vivir por vos!”. O sea, es un diálogo interno de ira.

3) “Seudo-fe”

Mujeres que tienen apariencia de fe. Vos podés ser una mujer de fe, o ser una mujer que aparenta tener fe. Esas mujeres que dicen “Dios ya sabe lo que quiero, en algún momento me lo dará, ya vendrá”, “Dios hará justicia con esta injusticia que me hicieron”, “ay, que Dios lo bendiga, no sabe con quién se metió, porque el que se mete con una hija de Dios…” Esto estaría bien, en la medida en que después vos hagas algo al respecto. Pero si vos declarás esto y seguís en una actitud pasiva, esperando que las cosas ocurran, lo único que vas a lograr con estos tres tipos de diálogos internos negativos es tarde o temprano enfermarte, tener más bronca, más frustración, ser una mujer desagradecida, y de a poco perder la fe. Eso es lo único que logra el dialogo interno negativo: cada vez que vos justificás a alguien pero no te movés para lograr lo que querés, cada vez que te pasa algo y vos das una respuesta de seudo-fe pero no te movés, no hacés nada y tenés una actitud pasiva, lo único que vas a lograr es perder la fe, porque vas a decir: “yo ya le dije a Dios pero Dios no se encargó de nada de lo mío, Dios no me dio nada, el otro se llevó lo que era mío pero nunca me lo devolvió”, …¡porque no hiciste nada!

¿Cómo hago para ser una mujer de carácter?

El carácter se forma a lo largo de la vida, no es que no se te formó desde chiquitita y ahora ya no podés hacer nada; vos podés ser una mujer de carácter y transformarte en una mujer inolvidable.

1) Tengo que usar el principio de hablar

Génesis 1:3 “Y dijo Dios: que exista la luz, y la luz existió”. ¿Qué hizo Dios? Dijo, habló. Dijo Dios que se haga la luz y se hizo la luz; dijo Dios que crezcan las plantas y crecieron las plantas; dijo Dios “vamos a hacer animales” y aparecieron los animales en la tierra. Habló. Para que vos veas algo en tu vida tenés que hablar. Usá el principio de Dios para generar cosas en tu vida; hasta que no lo hables no lo vas a ver. No te hables internamente, tenés que hablar para afuera.

Una de las primeras cosas que perdemos las mujeres es la voz, y no presisamente por usarla demasiado, sino porque nos hicieron cerrar la boca y creíamos que nuestro lugar era con la boca cerrada. Hay un principio espiritual que es el que usó Dios para crear el mundo: Dios dijo, y cuando Dios dijo todo se vio. Cuando vos digas, vas a ver el milagro que querés recibir en tu vida. Al silencio externo se lo vence con palabras; cada vez que alguien se pase delante tuyo en la fila, o en cualquier situación que vos digas “me sentí humillada, me sentí mal, sentí que no tenía autoridad, sentí que no le podía contestar”, tenés que abrir la boca, tenés que atreverte. No estoy hablando de tener mal carácter, de gritarle a la gente, porque si gritás es porque no estás sana. Tenés que hablar con sabiduría siempre. “Señor me parece que usted se puso adelante y yo estaba en ese lugar”. Vos hablá, que no te preocupe la respuesta; lo importante es que vos puedas hablarlo, porque cuando hablás soltás autoridad. “Mi amor, yo entiendo que estás apurado por el partido de futbol, pero quisiera terminar de ver este programa; cuando termine este programa lo ves vos”. O cuando tus hijos te dicen algo, hablá. Parece poca cosa, pero no lo es…

Hasta que no hables no vas a ver lo que querés ver

Es el mismo principio que aplicó Dios para la creación del mundo; y poné tu nombre primero: “Alejandra dijo…y ocurrió”; y vos con tu nombre. Sino, te comés las palabras y las palabras que te comiste te terminan enfermando, porque la palabra tiene tanto poder, hay tanto poder en tu boca que cuando te tragás ese poder te revienta por dentro; porque ese poder está para soltarlo y que sea un poder creativo. Tenes que soltar la palabra. Las mujeres somos de retener, ¡nos constipamos porque retenemos! Eso de guardar los dibujitos de primer grado, el cuadernito de primer grado, la carta dentro de un libro, la primer carta de amor, la primer florcita. ¡Nuestra cartera tiene un montón de cosas! Y para limpiar la cartera pueden pasar meses, porque retenemos, guardamos de todo, tenemos papeles, boletas de hace años, por las dudas que alguien la pida. Retenemos, y cuanto más retenés peor es. Vos estás reteniendo palabras porque tenés miedo a la gente, porque creés que la gente es superior a vos, que el otro tiene más autoridad. Estás perdiendo poder, y en tu boca hay poder. Si yo creo que ese es mi lugar, lo digo; si yo creo que eso me lo merezco, lo digo; si yo creo que he trabajado para conquistar eso, lo digo; si creo que necesito tiempo para elegir algo, lo digo. Que nadie me apure.

Tengo que empezar a hablar porque tengo autoridad

Tengo autoridad para sanarme, pero tengo que hablarlo, tengo que decirlo: “voy a estar bien, me voy a sanar, mi cuerpo tiene la capacidad dada por Dios para sanarse”.

Jesús pasa por delante de una higuera, va a recoger fruto, pero no había fruto y la maldice: “que nadie más coma frutos de ti”. Cuando lo hizo no pasó nada, y los discípulos dijeron “uy, no le funcionó la palabra a Jesús” porque en el momento no pasó nada. Al otro día estaba totalmente seca, porque Jesús hizo algo con su palabra de autoridad. A las higueras se les secan primero las hojas, luego las ramas y luego la raíz; y Jesús invirtió el proceso: Él dijo “nadie más coma”, y no le dio tiempo para que nadie más coma; secó primero la raiz y al otro día recién se vio el tronco, las ramas y las hojas secas; porque no le quería dar más oportunidad. Tu boca tiene autoridad y cuando vos soltás una palabra con la autoridad del cielo, eso que estás diciendo va a ocurrir. Por eso tenemos que tener sabiduría para usar nuestra boca. Jesús uso autoridad, habló con autoridad; no dijo “bueno, a ver arbolito, paso mañana a ver si me das frutos; pobre arbolito, no es la época de dar fruto, ay no, a ver si mi papá Dios quiere que le dé una oportunidad más”; Jesús dijo “no diste lo que yo quería, así que ahora secate” y se secó. Eso es autoridad del cielo. Y lo mejor es que Jesús se despojó en la cruz de todo su investidura de autoridad y poder, ¡y nos los dio a nosotros! Hoy nosotros estamos vestidos de su autoridad y de su poder.

¿Qué es lo primero que tenés que hacer? ¿Qué vas a hacer a partir de ahora? Estos son actos pequeños; en cada acto pequeño donde vos veas que alguien te está robando, te está sacando, o te está haciendo sentir menos, ¿qué vas a hacer?: hablar. Siempre hablar con amor y sabiduría; si decís “¡salí de acá desgraciado, te colaste!” es porque no estás sana,y eso no va a servir, no tiene autoridad. Vos tenés que hablar con autoridad.

Una mujer que tiene autoridad suelta palabras de sabiduría de su boca

2) Tengo que defender mi terreno

Hay una historia en la Biblia, la historia de Sama. El ejército filisteo se detuvo en un campo de lentejas de Israel, y el ejército de Israel cuando vio al enemigo huyó, menos uno que se llamaba Sama. Dice que se paró en el medio del campo de lentejas y lo defendió hasta derrotar a todos los enemigos, y hasta ver la victoria que Dios le había dado. Hay un campo que tenés que defender; hay algo en tu vida que tenés que pararte y defender. Ya basta de que te roben lo tuyo; tenés que pararte con firmeza y autoridad en el campo de lentejas, hablar y decir “esto es mío, nadie me lo quita, me voy a a quedar acá hasta que mis enemigos tengan que huir”. Hay algo valioso que Dios te dio y lo tenés que defender; ya te robaron bastante en la vida, te sacaron sueños, plata, gozo, ganas de vivir, la droga te sacó a tus hijos; ahora es tiempo de considerar lo que para vos es valioso. Tal vez los otros salgan huyendo pero vos sos una mujer fuerte, y como para vos es valioso te vas a parar a defenderlo.

Las mujeres sin carácter se dejan robar, pero Dios le da la victoria a las que se juegan

Hay muchas mujeres que se han jugado; yo conozco sus historias, las veo venir y sé que se han jugado y Dios les da la victoria, porque son mujeres jugadas. El Señor me dijo: “mujeres, peleen más por lo que les di”. Tiene que llegar un momento en que termines de perder, en que dejes de ser la perdedora de tu familia, de los trabajos, del dinero, de la bendición. Dios está buscando mujeres que no tengan carácter débil, sino que tengan carácter fuerte para defender lo que Él les dio; y las que defiendan lo que Él les dio van a tener la victoria. Si estás enferma, peleá por tu salud; no es el médico el que tiene que pelear por vos; no es el remedio el que tiene que pelear por vos; ni tu marido, ni tus hijos; sos vos la que tenés que darle batalla y ganar, “hasta que no esté sana no me voy a quedar quieta”. Si para vos algo vale la pena, defendelo. No es para otro; si algo vale la pena para vos, defendelo.

Me acuerdo cuando estaba en la escuela primaria, vinieron unos payasos a la salida del colegio, tenían globos y empezaban a repartirlos. Mi mamá se metió en medio de las mujeres que estaban desesperadas por agarrar un globo para traerme el globo, y para mí fue tan fuerte ver a mi mamá defendiendo lo mío; era un simple globo, pero sin embargo la vi a mi mamá diciendo “¡ese globo es para mí!”. Para mí fue tremendo… que tu hijo te vea defender algo, y digas “esto me va a salir bien, a mí nadie me lo va a quitar, esta casa no me la quita nadie, este auto no me lo quita nadie, este trabajo no me lo quita nadie, esta bendición es para mí, y no me la quita nadie”.

Hay batallas que las vas a tener que pelear sola, eso te lo puedo asegurar; no vas a tener a nadie alrededor. En el peor momento parece que te van a dejar más sola todavía, y la vas a tener que pelear sola. Tenés que cansarte de perder, de ceder todo el tiempo y que se lo lleve otro. Decís “y bueno, si Dios lo quiere así”, ¡Dios no quiere que pierdas nada! Dios te hizo para ganar, no para perder. Cansate de perder, cansate de la falsa humildad, de ser tonta: “yo le cedo, a ver si soy orgullosa; a ver si se creen qur yo…”, ¡no te importa lo que crea la otra persona! Importa que para vos vale la pena defenderlo, y lo vas a defender; lo que es tuyo es tuyo.

Primero tengo que hablar; segundo tengo que defender mi terreno. Eso va a formar mi carácter; pero lo tenés que hacer vos, es una batalla que tal vez la vas a batallar sola, la vas a pelear sola. Pero Dios va a ver tu perseverancia y te va a dar la victoria.

Yo tengo dos perros, una perra que la tengo hace más de diez años; y en mi cumpleaños me regalaron a León, otro perrito. Cuando la perra estaba sola en casa era la dueña de todo; ella hacía y deshacía. Cuando llegó el chiquito León, tomó autoridad en la casa y la perra quedó a un costado, no existe, no la deja ni comer, tengo que sacarla afuera para que coma sino le saca toda la comida. Y cuando león agarra algo con los dientes no lo suelta. Sé como mi perro León: no sueltes lo que Dios te dio.

Querida mujer, sacudite el espíritu de “casi lo logré, uy… casi casi tengo el auto, un segundo más y esa casa era para mí”. No podés decir “casi me sano”, no hay un casi me sano; o me sano o no me sano. Tenés que sacarte el espíritu de casi lo logré, casi tengo la casa… ¡o la tenés o no la tenés! “Casi consigo ese trabajo, pero vino una mujer más decidida que yo”. Vestite para ganar, vestite para la ocasión, vestite para tomar la bendición. Te estoy hablando de vestimenta de autoridad y poder, que vino del mismo Jesucristo, y que vos la tenés. No que la otra tiene más, vos tenés la misma autoridad, pero la otra la usa; así que usala vos también.

¿Te colgaste mucho tiempo de alguien? No sé de quién… de tu marido, de tu pareja, de tu hijo, que ya tiene una carrera o un trabajo, o estás viviendo de tu hijo… vos no te tenés que colgar de nadie. Deja de colgarte de alguien; de la jubilación de tu mamá, del sueldo de tus hijos, de lo que tu ex te pasa cada mes. “No me cuelgo más de nadie”, decilo con autoridad. Tenés que saber qué querés, cuál es la bendición que querés, qué es lo que perdiste hasta ahora. Tenés que saber qué terreno vas a defender; dejá de defender el terreno del otro, porque cuidaste las líneas ajenas pero te olvidaste de cuidar las tuyas; empezá a defender tu territorio: “éste es mi territorio y lo voy a defender; no le dejo el lugar al otro”. Nada de “ay, que lo haga él primero, que tenga éxito el otro, a ver si me dicen que soy una orgullosa, a ver si piensan mal de mí, a ver si piensan que soy una regalada” …¡No me importa lo que piensen los demás! Yo voy por mi terreno.

“Pero pastora ¿y si me arriesgo, y le pido, y me dice que no?”, aguantatela y seguí adelante. “Ay pastora, ¿y si se me rien cuando le digo?”, aguantatela “¿y si le digo a mi marido que quiero salir a trabajar para tener mi propio dinero y él se enoja?”, aguántatela y seguí. Aguántatela y seguí. No te vas a morir porque alguien te diga un “no” ¿Cuántos “no” recibiste en tu vida y seguís de pie? No te vas a morir si te dicen que no, si se te burlan, si se te ríen, si te dicen que estás equivocada; vos aguántatela y seguí conquistando tu terreno.

Caleb tenía una hija llamada Axa; y Caleb dijo “el que tome ese monte, Quiriat Safer, se va a llevar como recompensa a mi hija”. Y Otoniel dijo: “¡yo!” Cuando Otoniel dijo “yo voy por la recompensa” y la vio a la hija, le encantó. ¿Saben que significa Axa? “Brazalete, adorno”; ¿cuántas quieren adornos, brazaletes y joyas preciosas?, ¿cuántas quieren cosas buenas de Dios?, entonces tenés que ir a conquistar; porque Otoniel dijo “yo lo voy a conquistar”. Vayan a conquistar su recompensa; basta de dejarla pasar, basta de decir “y bueno, no me tocó a mí”. Dios no es como una lotería, que le toca a uno nada más… ¡hay recompensa para todos! Pero tenés que ir a conquistarla. Dios no le da nada a una persona fracasada, pasiva; porque puede ser una fracasada pero seguir adelante; y que el fracaso te ayude a seguir adelante. Estoy hablando de las personas fracasadas y pasivas, las que tienen depresión y dicen “me quedaré aca en la cama hasta que me muera”; la que perdió algo y dice “bueno, qué va hacer…”, o “mi vida es así, es la carga que me toca, es el yugo que tengo que llevar”; esa es una fracasada pasiva. Dios no cuenta con la fracasada pasiva. El el libro de Apocalipsis dice: “al que venciere le daré de comer del árbol de la vida, el cual está en el medio del paraíso de Dios; el que venciere no sufrirá daño de la segunda muerte, al que venciere y guardare mis obras hasta el fin yo le daré autoridad sobre las naciones, el que venciere sera vestido de vestiduras blancas y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles; al que venciere yo lo haré columna del templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí, y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo; al que venciere le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi padre en su trono”. ¿A quién le dará? Al que venciere. Y cuando venciste es porque primero peleaste, y como peleaste ¡sos una vencedora!

SIENTO DESPRECIO POR MI MISMA


Por Lic. Alejandra Stamateas

Hay personas que tienen un vacío de amor muy grande, tal vez son personas que han logrado éxito en distintas áreas de su vida, que han logrado lo que querían en la vida, pero sin embargo, en el área afectiva tienen un gran vacío emocional. Y muchas mujeres son cristianas, que aman al Señor, que han recibido la presencia del Señor, que han aceptado a Jesucristo en su corazón, pero sin embargo, necesitan ser amadas de una forma extraordinaria, o sea, nunca les alcanza el amor que alguien les da, son como barriles vacíos, en realidad sin fondo porque todo lo que se le da no le alcanza; el amor que les das nunca le alcanza, nunca les conforma porque tienen un vacío de amor que solamente se llena cuando se empiezan a amar a sí mismas, porque Dios ha llenado su vida, pero todavía en el área emocional ellas sienten ese vacío que no se han dado a sí mismas y que es necesario que cada mujer se otorgue. Son mujeres con una herida fundamental y esta herida es una relación insatisfactoria con su papá.

¿Cuántas recuerdan bien la relación que había con su papá en la infancia? Pensá como era tu papá, si estaba o no estaba, si lo conociste o no lo conociste, no importa, hay un papá esté o no esté, porque escuchaste, o se murió, o se divorció, o se fue a otro lugar pero te sonaba la palabra papá de algún lado. En algún momento, un papá tuviste, aunque sea que te sonara en la mente. Y entonces esa relación insatisfactoria con el padre, lo que hizo, es que tu imagen de vos misma esté dañada, tu amor hacia vos misma se fue dañando por esa relación herida entre papá e hija. Ahora, te voy a mostrar diferentes estilos de padres que hieren a sus hijas, porque no todo papá lastima a sus hijas, pero te voy a hablar qué características tiene el papá que lastima a sus hijas.

Primero: “El padre débil”. Es un padre que era un vago, que nunca trabajaba. Es el padre alcohólico, es el padre jugador, que se gasta toda la plata en el juego, es el padre mujeriego que ya lo conocían en el barrio porque se acostaba con todas las mujeres del barrio y ese padre ¿Qué herida deja en la hija? Deja la herida de la vergüenza. Se avergüenza y se avergonzó toda la infancia y toda su vida de tener un papá borracho, jugador, que todo el mundo iba y le decían a la mamá -no porque tu marido tal cosa y tal otra-, la herida que quedó en esa mujer es la herida de la vergüenza y hoy se va a mover en la vida con mucha vergüenza hacia todo lo que tenga que hacer y enfrentar y tal vez con vergüenza hacia sí misma.

Segundo: “Es el padre que desvaloriza o desprecia lo que significa ser mujer”. Hay hombres, hay papás, que se dedicaron toda la vida a hacerle entender a esa hija que, en realidad, querían un varón, que lo importante son los hijos varones, o que trataban mal a su esposa y esa hija vivió toda la vida la desvalorización de ese papá con su mamá. Le dijeron, ser mujer no es digno, no es válido en éste mundo ser mujer, y desvalorizaba y despreciaba a lo que era ser mujer. ¿Cuál es la herida que le queda a una hija que fue desvalorizada por ser mujer? la herida es la culpa y el rechazo; o sea, esa mujer va a vivir a lo largo de su vida, si no lo sana antes, todo lo va a vivir con culpa o se va a sentir rechazada especialmente por otros hombres.

Tercero: ” El padre inmaduro”. Es el padre eternamente joven, es el que tiene 50 o 60 años y se cree que es un pibe de 20. No quiere madurar, es un hombre que nunca consigue trabajo, por ejemplo: los rockeros, tienen 50 o 60 años y parecen pibes de 20, que nunca sientan cabeza en nada, viven la vida como bohemios y en realidad, la herida que le producen a los hijos, a las hijas, es inseguridad y aparte crían hijos sin disciplina, porque como ellos no saben disciplinarse, no saben cómo enseñar a una hija a tener disciplina en su vida, pero la mayor herida es la inseguridad porque nunca les dio pautas ni les puso límites a sus hijos porque él no los tenía. Y el límite a un hijo, le provoca seguridad. Un hijo que no tiene límites, que hace lo que quiere, es un hijo que va a tener problemas más adelante con todo lo que sea autoridad. Y en éste caso, una hija que se cría con un padre inmaduro, lamentablemente es una mujer que va a luchar toda la vida con la inseguridad.

Cuarto: “El padre pasivo”. Es el hombre que trabaja mucho afuera, trae la plata a casa, es un buen trabajador afuera, pero no se involucra en nada de lo que sea familia. No se involucra en la educación, crianza de los hijos, en nada, o sea, todo lo tiene que hacer la madre porque él trabaja afuera y cree que su ámbito no es el interno, no es el ámbito de los hijos, entrega a los hijos a la educación de la madre, es la madre la que le tiene que dar educación y como vive una hija que ha tenido un padre que en realidad no se ha ocupado de ella. La herida es la del abandono, y va a vivir toda su vida creyendo que alguien la va a abandonar y creyendo que no se merece ser amada por nadie y que si alguien la ama, la va a dejar en cualquier momento.

Si un papá está presente en la infancia de una hija, alentando a esa hija, alentando su desarrollo intelectual, su desarrollo espiritual, su vida profesional, valorando a esa hija porque es mujer y decirle, “que bueno es que seas mujer”, “que bueno haber tenido una hija mujer, me encanta”, “vos querida, vas a lograr cosas grandes”, si no hay un padre validando todo el tiempo a esa hija mujer, el resultado va a ser que esa mujer se va a desvalorizar a sí misma.

Uno de los roles más importantes de un papá, con respeto a una hija mujer es ayudar a su hija a enfrentar al mundo y los conflictos. La mamá generalmente tiene el rol de mantener a la hija, de enseñarle cosas más internas, de ver y descubrir sus emociones, pero la tarea del papá es que su hija pueda descubrir ese mundo que está afuera. De alguna manera la hija se pueda soltar de la madre y pueda empezar un camino en el mundo y el padre le tiene que dar ese lugar, ese permiso y esa valorización para que la hija vaya al mundo y no tenga miedo de enfrentar el mundo y las circunstancias o las situaciones que va a tener que empezar. O sea, que salga al mundo con seguridad.

Si una hija mujer no tuvo un padre, o el padre fue ausente, o no estaba nunca, o era débil, o le daba vergüenza, esa hija va a tener miedo de enfrentar la vida, y no va a saber cómo actuar en la vida. Por eso, cuando una mujer tuvo un papá que no la haya valorado, va a tener dos actitudes en la vida:

•va a ser la nena eterna, o

•va a ser la rebelde eterna.

La nena eterna es la mujer dominada, que sabe que tiene que conseguir un hombre para casarse, someterse, que el hombre decida todo, ella cumple un rol secundario y siempre va a cumplir ese rol secundario, se transforma en esa nena dependiente. Son las mujeres que dependen siempre de un hombre, que si no hay un hombre se mueren, que van a escuchar la voz de un hombre, que no le interesa escuchar la voz de una mujer, que van a tener conflictos grandes para relacionarse con mujeres, que la palabra de autoridad siempre va a ser la de un hombre y van a despreciar todo lo que sea mujer, porque ellas como mujeres fueron despreciadas, entonces no pueden amar el ser mujer, por lo tanto no pueden amar y bendecir a otras mujeres.

Las rebeldes eternas son como las adolescentes eternas. Es esa mujer que en realidad tiene mucho miedo pero se pone una coraza y dice: “Yo no necesito de un hombre, yo puedo hacer las cosas sola, yo me voy a defender en la vida” y cuando viene un hombre lo echan por el miedo a ser dominadas.

En realidad la mayoría de las mujeres tenemos en realidad una nena eterna y una rebelde eterna. A veces somos nenas dependientes y a veces, somos rebeldes que nos queremos hacer las independientes y no dejamos que nadie se nos acerque a nuestra vida, y después tenemos problemas por no tener relaciones interpersonales que sean duraderas o buenas. Estos dos patrones, siempre coexisten dentro de una mujer y en realidad detrás de una nena eterna hay una mujer con mucha bronca y con mucha violencia y detrás de una mujer muy rebelde, hay una nenita asustada, por eso, saca la rebelde, en definitiva es lo mismo y todo esto a causa de no haber tenido la imagen amorosa de un papá.

¿Se puede sanar esto? Porque vos no podés cambiar el pasado, pero sí podemos transformar nuestras vidas para lograr amarnos y salir adelante en el nombre de Jesús y eso es lo que vamos a descubrir en ésta tarde.

Acá tengo un té, se llama María Antonieta, es un té blanco, más un té verde cocido a mano con una flor de crisantemo que florece tras diez minutos de infusión; era un arte imperial. Esto cerrado, adentro contiene algo pero para poder ver lo que contiene, para ver toda la manifestación de lo que tiene adentro, lo tenemos que poner en agua, tiene que pasar por un proceso. La vamos a poner en agua caliente y la pastora Marta se la va a llevar hasta que se produzca el milagro y después lo vamos a ver, cuando termine la charla.

Vamos a ver cómo hizo Dios para trabajar en la vida de Ester. Era una jovencita que había sido educada por su tío Mardoqueo, porque había quedado huérfana, no tenía ni mamá ni papá, o sea no tenía historia en su vida, no tenía nadie que la amara, no tenía la imagen de ese padre, de chiquita que la validara porque el padre no estaba, había desaparecido, no sabemos en qué circunstancias, si se había muerto, si se había ido, pero no tenía ni mamá ni papá, o sea, carecía de imagen femenina y de imagen masculina, que estuvieran juntos y que le dijeran somos tus padres, te hemos traído al mundo. Y dice que la crió un tío, y éste fue fundamental para la vida de esta mujer, y te quiero mostrar dos o tres cosas que trabajó Dios en la vida de Ester y dos o tres cosas que va a tener que trabajar Dios en nuestra vida para sacar algo precioso de adentro nuestro y para que aprendamos como mujeres a amarnos porque si aprendemos a amarnos vamos a conquistar grandes sueños.

En primer lugar, Ester era una mujer que no tenía ninguna atadura emocional con el pasado. Hay mujeres que están atadas a familiares del pasado, a esposos que tenían antes, a parejas que ya pasaron y siguen atadas. Me decía una chica: Alejandra quiero salir de un hombre maltratador, mi marido era un hombre maltratador, me pegaba etc. y me dice, viste como en las películas donde matan al malo, pero en realidad el malo nunca termina de morir, así es mi ex marido, aparece todo el tiempo, yo quiero sacármelo de la cabeza, quiero alejarlo de mi vida y cuando parece que lo estoy logrando, vuelve a aparecer en escena y otra vez vuelven los golpes, otra vez vuelven los gritos, otra vez vuelve el dolor, otra vez yo a creerle y otra vez a descreerle y volver a frustrarme, o sea no se muere más. El pasado te persigue. Si querés amarte a vos misma, tenés que empezar siempre de nuevo, como si siempre fuera la primera vez en todo.

Mardoqueo le dijo; vamos a hacer una cosa, hay algo grande que vos vas a lograr y para lograr eso grande, te necesito sin el recuerdo del pasado. O sea, Mardoqueo le estaba diciendo: Querida Ester, este es tu sueño y tu sueño no tiene que estar atado a nadie del pasado, a ningún dolor, a ninguna persona del pasado. Cuando Dios viene a tu vida a entregarte un sueño, te lo da a vos, porque confía en vos y sabe que te habilitó para lograr ese sueño. Le estaba diciendo, es un sueño nuevo. Y como sueño nuevo no importa si tuviste un papá que no te amó, o un papá que fue pasivo o que no estuvo presente, lo importante es que yo, Papá Dios, confío en lo que vas a hacer. Tal vez, todavía no hayas roto con tu pasado y arrastres todo el tiempo con ese pasado. ¿Sabés cómo te das cuenta si arrastras con el pasado? Porque todo lo que hacés, lo hacés con culpa, aunque sea algo bueno. Hacés algo bueno pero siempre te queda una culpa de algo. Saliste a trabajar, conseguiste trabajo, pero te da la culpa de no estar con tus hijos, aunque ya los criaste y son grandes pero una culpa te trae; porque arrastrás cosas, argumentos del pasado. Y Dios te dice: Yo te necesito para que puedas amarte y conquistar ese sueño nuevo, que no tengas ninguna atadura con el pasado. Lo que Dios te da hoy, es algo nuevo y como nuevo, tenés que entender que para Dios, también sos nueva, que significa que Él te ve como hoy estás, dice borrón y cuenta nueva, sigamos hacia adelante.

Dice un pasaje: “No se acuerden de las cosas pasadas, ni traigan a memoria las cosas antiguas, yo hago cosas nuevas que pronto saldrán a luz”. ¿Cuál es el recuerdo que te ata, que viene siempre a tu mente? ya hiciste sanidad interior, y lo dejaste y lo declaraste y dijiste no me acuerdo más, pero cada vez que tenés que hacer algo, cada vez que querés ponerte las pilas en tu sueño, viene ese pasado, esa persona, esa metida de pata, viene al presente para no permitirte avanzar y Dios te dice: Sueño nuevo, porque eres una mujer nueva y yo te miro como una hija nueva.

El Señor te dice: “Esta cita que estoy haciendo con vos hoy, no tiene nada que ver con tu pasado; es nueva”. Tu relación cada mañana con Dios es nueva, pronto va a salir a luz lo que Dios va a hacer en tu vida.

Una mujer que se ama es simpática. ¿Qué es el don de la simpatía? No a todo el mundo le sale fácil ser simpático pero dice que Ester, lugar donde iba, lugar que generaba simpatía y le daban de todo. Generaba simpatía en las doncellas, generaba simpatía en los eunucos que la tenían que cuidar, generó simpatía en el rey que la tomó y la hizo reina, o sea dice que lo deslumbró y que le cayó tan bien. Vos, ¿A cuánta gente le caes bien? ¿A cuánta gente le caes simpática? ¿Cómo uno recibe o activa el don de la simpatía? Es muy sencillo, cuando estás comprometida con lo que estás haciendo. Si vos estás comprometida con lo que estás haciendo, si lo que estás haciendo es tu pasión, vos vas a ser una mujer simpática. Hay mujeres que se matan por ser simpáticas y no lo logran nunca, no hay manera de que le caigan simpáticas a nadie. No tienen el don de la simpatía, no tienen el don de la gente ¿Por qué? porque no están haciendo lo que les gusta. Si vos estás totalmente comprometida, aunque tal vez no te guste mucho, pero ponés tu espíritu, ponés tu corazón en lo que estás haciendo y te comprometés en lo que estás haciendo, vas a ser una mujer simpática.

Una mujer que se ama, es fiel a lo que se promete. Hoy rompemos con mucha naturalidad los compromisos que hacemos. Prometemos algo y después no lo cumplimos. Como a veces no nos atrevemos a decir que no, decimos que sí y después no nos hacemos presentes. Pero esta mujer fue fiel al compromiso que tenía y cuando vos no cumplís algo que prometés, vos vas a tener problemas en dos ámbitos de tu vida, en el ámbito externo y en el ámbito interno.

En el ámbito externo, cuando le prometes a alguien algo y después no lo cumplís, la gente sabe que no puede contar con vos. A esta no la llames, a éste otro no le digas nada, no quiero a esa persona cerca de mí, porque vos le prometiste, no cumpliste y entonces ya no sos confiable. Y cuando no sos confiable, perdés autoridad. Cuando le decís a una mujer que venga a las cuatro de la tarde y vos no llegaste a las cuatro de la tarde, vos con esa mujer perdiste autoridad espiritual. Si vos le prometiste traer tal cosa y no lo hacés, vos perdiste credibilidad y perdiste toda autoridad espiritual sobre esa persona y después vos decís: no me hace caso, no quiere hacer lo que le digo y está bien, no lo va a hacer porque perdiste autoridad espiritual y la gente aprende a desconfiar y si no cumplís con lo que prometiste, internamente se genera un dolor, perdés estima, perdés confianza y perdés respeto por vos misma y perdés, por sobre todas las cosas, poder personal. Si vos te prometiste este año, hacer una dieta y no lo pudiste hacer, no cumpliste con lo que te prometiste, perdiste poder personal, ya no te vas a creer el año que viene. Porque perdiste ese poder, el poder creerte, la palabra que vos misma soltás de tu boca.

Tenés que ponerte un costo alto, si no cumplís con la palabra que das. Tenés que ponerte un costo alto, si no vas a hacer lo que te prometiste. Porque si no va a terminar tu estima dañada y la confianza de los demás dañada. Ponete algo alto, para que eso te motive a lograrlo sí o sí.

No es sacrificio tonto, no es un acto heroico tonto, sino es saber que mi vida vale, yo me estoy prometiendo algo, yo le estoy prometiendo algo al otro. ¿Qué pasa cuando te prometiste no llamar más a ese hombre? ¿Qué pasa cuando decidiste no escribirle un mensaje de texto más a ese hombre? Y sin embargo, lo hacés, te traicionás. ¿Qué pasa cuando dijiste: no lo voy a cubrir más, ni voy a mentir más por él? y sin embargo, lo terminaste haciendo. ¿Qué pasa cuando dijiste: no lo voy a mantener más, porque es un vago? Igual le seguiste dando plata. ¿Qué pasa cuando traicionás tus propias promesas? Tu estima se daña, tu poder se va debilitando y ya no te volvés a creer, ya no podés confiar ni siquiera en vos misma, por eso tenés que empezar a ponerte un costo alto.

No lo voy a hacer, pero me voy a poner un costo alto, porque yo valoro mi vida y yo estoy esperando mi sanidad y yo sé que esto que ahora prometo, lo voy a hacer porque tengo un precio alto que pagar, así que, más vale que haga las cosas bien.

Ponete un costo alto y Dios va a bendecir todo lo que hagas.

Una mujer que se ama, reconoce a sus enemigos. Hay relaciones que te lastiman y las seguís teniendo, que te consumen energías, en lugar de darte fuerza, te quitan la poca fuerza que tenés y sin embargo, las seguís manteniendo. Cuando una mujer tiene dañada la imagen del papá, tiene dañada la imagen del hombre. Cuando tuviste problemas con tu papá, que fue tu primera figura masculina, vas a tener conflictos con cualquier hombre, con la imagen masculina. Por eso vas a tener que trabajar en eso y por eso venís acá todos los martes, para trabajar en eso que te está faltando, en esa imagen herida, en ese dolor, que no tener la imagen de papá, te produjo.

Y entonces vos empezás a decir malo a todo lo que es hombre. Hay mujeres que dicen: todos los hombres son iguales, todos los hombres son malos, todos los hombres son infieles, todos los hombres te van a traicionar, todos los hombres son mentirosos porque en lugar de señalar realmente quién es el hombre que te hace daño y decirte la verdad, decís: todos. Y como son todos, te vas con todos después. Por eso especialmente las mujeres hispanas eligen hombres malos, hay hombres buenos pero eligen a los malos, porque tienen esta imagen masculina dañada. Todos los hombres son malos, porque mi papá no estuvo, o fue pasivo, fue borracho, me daba vergüenza y me dañó. Entonces todos los hombres son como mi papá. Y esa estima dañada hace que le digas malo a cualquier cosa y cuando vos le decís, malo a alguien, le otorgás poder, tiene más poder que vos, porque es malo y me puede dañar. Decís: es malo; le pongo ese título porque a mí me va a dañar, le estás dando poder y entonces ese poder actúa en tu contra, y te buscás al hombre malo.

Y ¿Qué es lo malo? Lo malo es toda relación que te mantenga en una actitud pasiva y de dependencia, donde no tenés libertad de hacer nada, ni de decidir, ni de vivir, ni de experimentar, ni nada, ese es tu enemigo.¡Hay una reina dentro tuyo, hay una belleza escondida que todavía no ha sido revelada, pero Dios va a trabajar hasta que la belleza se vea!

La belleza habla y la belleza habla más fuerte que las palabras. Cuando uno ve algo bello, no necesita palabras, necesita mirarlo nada más, porque la belleza habla y quiero decirte que estar al lado de una mujer que se siente bella, estar al lado de una mujer que expresa belleza, estar al lado de una mujer seguramente bella es más fácil. Porque una persona que se siente bella, una persona que se siente segura, es una persona que transmite algo a los demás. Nadie quiere estar al lado de mujeres neuróticas, con dos millones de heridas, nadie quiere estar al lado de mujeres oscuras que tienen tinieblas y presión constante, al lado de mujeres complicadas, de mujeres despojadas de belleza y cuando te hablo de belleza no me refiero a la belleza estética, te hablo de todo, la estética entra también pero te hablo de todo. A nadie le gusta estar al lado de mujeres despojadas de belleza porque la belleza habla, la belleza tiene poder.

La belleza inspira ¿qué sería estar al lado de la madre Teresa de Calcuta? ¿No te hubiese inspirado a subir a otro nivel? Acaso las cosas bellas del mundo ¿no te inspiran algo? Hay gente que ve algo bello y escribe. Hay gente que ve algo bello y se motiva para algo más, porque la belleza es inspiradora y Dios te puso en este mundo para inspirar. Dios te dio belleza para que inspires a otros, para que subas a un nuevo nivel. Dios sabe que tenemos una belleza que todavía no se ha revelado, Él va trabajando y de a poquito vas a ir viendo algo más, de a poquito se va a ir abriendo esa flor, de a poquito se va a ir viendo los colores que tenés, de a poquito vas a ver esas facetas que todavía no viste de tu interior, pero tenés que reconocerlas vos, no esperes el reconocimiento de otro. Porque tal vez otro venga y quiera arrancar ese pétalo, tal vez venga otro y quiera mancharlo, tal vez venga otro y quiera herirlo, por eso no esperes de los demás, tenés que sorprenderte ¡Qué linda que soy en esto! ¡Cómo aprendí esto! ¡Qué bueno lo que hice! ¡Qué bárbaro esta experiencia que tuve! ¡Qué buena esta actitud que tomé! ¡Qué buena esta reacción! ¡Qué buena ésta decisión! Es el trabajo de Dios que te va mostrando las facetas de esa flor que Dios ha hecho de tu vida. Hay una belleza por revelar.

Hay lugares que te están esperando, te están esperando para que los conquistes vos, son solamente tuyos, por eso Dios se está encargando de que cada vez salga más belleza, cada vez te vas a volver más hermosa, porque el Señor va a manifestar de adentro tuyo toda la belleza de tu interior. ¿Sabés para qué? no para que seas una muñequita de torta, no para que te cuelgues del brazo de un hombre y que ese hombre te ande mostrando por todos lados, eso no. Va a revelar tu belleza para que te muevas del lugar otorgado al lugar que vos querés conquistar, al lugar hacia donde querés ir, que es único, que tiene tu nombre y apellido, pero que solamente se conquista cuando vos como mujer querés salir de la pasividad y empezar a moverte. ¿Cómo lo vas a hacer? con toda la belleza que Dios va a soltar en todo este tiempo. Te vas a volver cada vez más hermosa, cada vez vas a brillar más, cada vez vas a tener mejor cara, cada vez vas a tener mejor cuerpo, cada vez vas a estar más linda, cada vez vas a tener menos ojeras. ¿Sabés para qué? para que te muevas. Hay lugares para conquistar que solo tienen tu nombre y Dios no quiere que queden vacíos y Dios no quiere que alguien te siente en esa silla. ¡Dios quiere que vayas hasta la silla y te sientes vos!

Ester se movió, ella sabía que era reina y se podría haber conformado con ser reina, pero ella dijo: no, yo mantengo mi palabra, yo voy a salvar a mi pueblo, pero lo voy a conquistar yo. Y ella mandó las cartas, le preguntó al rey, habló todo con el rey, mandó cartas porque ella salió del lugar pasivo que le habían otorgado aunque podría haberse conformado, que mejor que ser reina, y bueno los demás, más adelante, veo. Pero ella dijo: me voy a mover, porque no quiero ser solamente reina, quiero ser una conquistadora, quiero ser una libertadora, quiero ser una salvadora de mi pueblo también. Y ella se movió del lugar de la pasividad al lugar de la conquista.

Dios está esperando que te muevas, dejá de ser dependiente, dejá de ser la nena eterna, de ser la enojada eterna, la rebelde eterna que no acerca a nadie así. Sé una mujer simpática, sé una mujer que ama y está comprometida con lo que hace y dice: a mí me va a dar resultado porque me he puesto un costo alto, es tan alto el costo, que es mi propia vida. Me estoy jugando la vida, por eso a mí me va a ir bien, voy a hacer todo lo que tenga que hacer, me voy a mover hasta conquistar el lugar que quiero.

Hay una belleza que Dios tiene que revelar, en este tiempo lo va a estar haciendo. En el 2010, el Señor reveló parte de tu belleza, hay algo que no conocías, no sabías de vos, que el Señor te lo reveló el año pasado, pero este año va a revelar otro aspecto de tu belleza, por eso te vas a volver cada vez más hermosa, y los hombres cada vez más hermosos.

Con mis hijos no se puede hablar


Por Lic. Alejandra Stamateas

Los hijos nos dan señales cuando realmente están dispuestos para hablar y cuando realmente no quieren saber nada. Y como mamás tenemos que tener la habilidad de saber interpretar esas señales, pero que hacemos, cuando con nuestros hijos no se puede hablar, son agresivos, violentos, no quieren escucharnos y toda conversación siempre termina en pelea.

Lo primero que tenemos que enseñar a nuestros hijos es la tolerancia a la frustración, y eso se aprende desde la infancia. Una cosa es tolerar el fracaso e ir de fracaso en fracaso y otra cosa es tolerar la frustración.

La tolerancia a la frustración es una fortaleza interna, una persona que puede tolerar que las cosas no salgan como imaginaba, es una persona que tiene fuerza interna. Esa fortaleza interna te permite soportar y sobrevivir a las tormentas, no querer matarte cuando no tenés algo, cuando no conseguís algo, ser creativo. La fortaleza interna te ayuda a resolver problemas, a superar obstáculos en la vida, te ayuda a lograr metas, para lograr objetivos y para lograr sueños. Es tan importante porque un hijo que no tiene tolerancia a la frustración, es ese hijo que no acepta un no, es ese hijo que vos le decís: esto no, y se tira en el piso, te va a seguir pidiendo, o sino como no soporta el no, si es un adolescente joven va a buscar alguna droga para poder soportar ese no. Necesitamos enseñarles a nuestros hijos a tolerar la frustración. ¿Cómo se les enseña? enseñándoles que no pasa nada si se sienten mal por un tiempo, me voy a morir si no me das esto, eso que no tenés, no te vas a morir por no tenerlo. ¿Cuántas saben de estas situaciones cuando los hijos se encaprichan? no te vas a morir y yo no voy a tener culpa por no darte eso que me estás pidiendo. Porque el gran problema es que a veces los hijos no tienen tolerancia a la frustración, porque nosotras como mamás tampoco tenemos tolerancia a la frustración y no soportamos no darle algo a nuestros hijos, y nos agarra culpa cuando no le damos algo y tenemos que entender que no nos vamos a morir por no recibir o por no darles algo. Tenemos que enseñar que en medio de la frustración ellos tienen que hacer algo para que la frustración no se transforme en fracaso, es decir, hay algo que ellos tienen que hacer, el gran problema es que nuestros hijos a veces quieren un montón de cosas, pero quieren que nosotras hagamos y no quieren hacer nada para que les vaya bien.

¿Cómo se sale de esa frustración? haciendo algo diferente, no me salió por este lado, no lo recibí de esta manera, enseñarles a los hijos que hay recompensas en la vida que son a largo plazo, no todo en la vida es ya, no todo en la vida es ahora, y eso se los tenemos que enseñar, porque nuestros hijos viven en un mundo donde todo es ya, donde todo sucede ahora y ellos nos piden las cosas y quieren todo ahora, y hay que enseñarles que hay recompensas que vienen en la vida, que son a largo plazo, que sí, las van a tener, pero primero deberán pasar por un proceso.

Por eso, a nuestros hijos les vamos a enseñar la tolerancia a la frustración, ayudándoles a cambiar las frases que se repiten a si mismos cuando no tienen algo, o cuando las cosas no se le dan como querían ellos, dicen ¿por qué me pasa a mi?, esto no debería ser así, esas generalizaciones que usan los hijos para hacernos sentir culpables a nosotras, soy el único del curso que no tiene tal cosa en realidad están expresando que no tienen tolerancia a la frustración, hay que enseñarles a nuestros hijos que el no, no los va a matar. Entender que no hay que hacer cosas fáciles para eliminar la incomodidad, porque hay chicos que cuando reciben el no, hacen lo fácil para obtener eso que quieren, y muchas veces eso fácil que hacen es negativo para ellos. Bueno, no tengo felicidad ya sé como me voy a conseguir la felicidad y van y se drogan, porque quieren lo fácil para obtener eso difícil, entonces hay que enseñarles a nuestros hijos a aceptar el no, no tengas culpa mamá o papá cuando le tengas que decir no a tus hijos, no es que le vas a decir todo que no, pero hay momentos que el no tiene que ser con seguridad, y saber vos, que con decirles que no, no se van a morir.

Lo primero que vas a desarrollar en tus hijos es tolerancia a la frustración. Lo segundo que tenemos que enseñar es disciplina siempre nace del amor, castigo nace de la ira o de la justicia, cuando en la Biblia dice que Dios disciplina a sus hijos, es que Dios lo hace a través del amor, no es que Dios te castiga, hay gente que confunde y lo confunde con sus hijos, disciplina con castigo, la disciplina es la parte mas importante del éxito, un hijo que no tiene disciplina no va a poder llegar al éxito.

¿Qué es la disciplina? en todo sueño que todos tenemos, hay una parte que nos es cómoda realizar en el sueño que tengas. ¿Cómo se enfrenta esa parte que no nos gusta? con disciplina. A veces nos cuesta disciplinar a nuestros hijos porque no tenemos disciplina nosotros, generalmente hay un área en nuestra vida en la que estamos fallando porque no hay disciplina. Si yo no tengo disciplina, voy a dejar todo por la mitad y no llegare a la meta final, porque al primer conflicto, a la primera dificultad, a la primera cosa difícil que tengan que enfrentar, como no les enseñamos disciplina van a largar todo, por eso hay que enseñarles a los hijos disciplina.

¿Qué es esforzarse? es disciplina, porque la disciplina es esforzarse para conseguir un fin, si yo quiero conseguir algo en la vida yo me tengo que esforzar, eso es disciplina.

¿Qué es ser valiente? tolerar la frustración. Hay momentos que las cosas no se te van a dar como te imaginas, así que tenés que tener disciplina y tolerancia a la frustración, esforzarte y ser valiente.

¿Como viene la disciplina? la disciplina viene a través de reglas, eso trae la disciplina, el problema es que una casa sin reglas es una casa que tiene un gran caos, porque muchas veces hay reglas puestas, pero esas reglas dependen del estado de ánimo de los padres, se cumplen o no, de acuerdo a como estén los padres. No tengas miedo en poner una regla. Para eso estamos los papás, para ponerle orden en su desorden, porque están creciendo, aunque tenga veinte años, si está en tu casa, seguí poniéndoles las reglas. Se tienen que poner de acuerdo los esposos para establecer la regla, no decir una cosa uno y el otro, otra. Nunca trates a un hijo con violencia, porque después va a aceptar violencia o va a ser violento. A los hijos hay que enseñarles que no pueden hacer lo que quieran, porque si no se tiene reglas, después ¿cómo respetas las reglas sociales? por eso tenemos tantos hijos que están presos, porque no supieron respetar la norma social, no pueden respetar a alguien con autoridad, están en un trabajo y renuncian veinte mil veces, porque no pueden tener un jefe, es que nunca han tenido reglas en casa. Por último tenemos que restaurarles la alegría a nuestros hijos. Hay hijos que están viviendo opresión emocional, tenemos hijos tristes en casas tristes con hijos hiper-exigidos, que no saben hacia donde ir, que no saben que decisiones tomar en su vida, que no tienen sueños.

Nuestros hijos nos miran y sacan como conclusión cual es el Dios que tenemos, ¿qué imagen de Dios tiene tu hijo? es de acuerdo como te ve a vos ¿tenés un Dios de poder? la imagen de un Dios que es poderoso, te trae alegría? Por eso nosotros tenemos que volver a restaurar las fiestas familiares, porque transmiten muchas cosas, transmiten amor, respeto, transmiten buenos recuerdos vos tenés que formarle a tus hijos lindos recuerdos, para que cuando se vayan de tu casa, cuando sean grandes, ellos puedan recordar cosas buenas de tu casa, crea lazos fuertes, no importa que papá no esté, no importa que la abuela ya no esté, los que somos seguimos siendo la familia, vamos a hacer fiesta, va a volver a haber fiesta en casa.

Te pregunto lo siguiente: ¿hace cuánto que no se festeja algo en tu casa? Tenés que empezar a hacer fiesta, necesitamos restaurar la alegría en nuestra casa.