PAREZCO LA HIJA DE LA PAVOTA, “NADIE ME TOMA EN SERIO”


Romanos 16:20 “Muy pronto el Dios de paz aplastará a Satanás bajo los pies de ustedes.”

La hija de la pavota. Esa es una expresión que usamos cuando nos sentimos subestimados por alguien, cuando nos sentimos estafados por alguien. Cómo puede ser, siempre me pasa lo mismo. Parezco la hija de la pavota. Todo el mundo se burla de mi, o no me tiene en cuenta, o lo que digo no vale, etc., etc.

Por ejemplo, llevaste a arreglar un artículo del hogar, te cobraron una fortuna, y encima no te lo arreglaron. Te lo dejaron peor que antes. ¿No dijiste parezco la hija de la pavota? ¿A cuántos le pidieron plata prestada y nunca se la devolvieron? ¿Cuántos terminaron pagando la deuda de otros? Diste, diste, estás siempre presente para todo el mundo y cuando necesitás algo, nadie está. ¿Cuántas tuvieron una idea y vino alguien y se las robó?

Le pregunté a Bernardo: “-¿Alguna vez hice una estupidez en mi vida?” “-¿La de la mañana, la de la tarde o la de la noche?” “-Esta bien, esa es una pregunta que no tenía que hacer.”

Siempre en nuestra vida va a aparecer un lobo. Puede ser hombre o mujer. Y va a querer arrebatarte algo. ¿Cuántas hicieron pavadas alguna vez en la vida? Todas. ¿Y cuántas vamos a seguir haciendo pavadas? Todas.

Muchas veces, las mujeres tenemos una vestimenta. Nos ponemos para andar y caminar en la vida una vestimenta. Nos ponemos la caperuza roja y salimos por la vida. La caperucita roja, esta capa, puede ser cualquier identidad que tomes en la vida. Tal vez tomaste la identidad de la pobre mujer, o la identidad de la seductora, que todo hombre que aparece lo tenés que seducir. O tomaste la identidad de la mujer que aguanta todo en la vida, de la mujer fuerte que no necesita de nadie. O tomaste la identidad de la simpática, siempre le tenés que caer bien a todo el mundo, sonreírle a todo el mundo aunque no tengas ganas. O de la ayuda-adicta, que ayudas a toda persona que se te acerca. O de la pobrecita o de la que espera y soporta, espera y espera, todo el mundo le pide y ella sigue esperando. Él es infiel y ella sigue esperando y soportando. Hay una canción de Luis Miguel que dice: “Tú la misma que ayer, la incondicional, la que no espera nada.” Una pavota.

Yo espero mucho. No soy pavota.

Venís caminando por el bosque con tu canastita. Y de pronto, te encontrás con el lobo feroz. Siempre hay un lobo feroz. Sea hombre o sea mujer, siempre se te va a enfrentar en la vida un lobo feroz, porque a las pavotas siempre se nos cruzan los lobos feroces.

Y el lobo feroz te empieza a arrebatar cosas de tu vida, que las ganaste con mucho esfuerzo, que las estás llevando en tu vida con mucho esfuerzo. Pero viene el lobo feroz y creés que tenés que ser la incondicional, la que tenés que entregar todo, para que el otro te ame, te quiera, te cuide, no te maltrate y no te haga nada.

Le entregás la canastita. Todo el contenido de tu canastita se lo entregás al lobo feroz. ¿Qué contiene la canastita? Tus dones, tus capacidades, tu talento. Se lo entregás, se lo ponés a disposición: “-Todo mi dinero, lo que he logrado, mi carrera, mis esfuerzos.”

¿Qué otra cosa más le entregás? Le entregás información a cualquiera que se te cruce por el camino. En el cuento, el lobo llega antes que Caperucita a la casa de la abuela. ¿Por qué? Porque Caperucita le dijo que iba a la casa de la abuela. Le dio la dirección de la casa.

Las pavotas damos más información de la que deberíamos dar. Le decís a ese hombre la cuenta que tenés en el banco, la plata que tenés guardada, dónde escondés la llave para entrar a tu casa todas las noches cuando volvés del trabajo, etc., etc. Le diste toda la información posible porque sos pavota.

Otras mujeres pavotas se rinden. Les hablo especialmente a las mujeres que están solas, y que necesitan un hombre. Al lobo no le cuesta nada conquistar. El lobo no tiene que hacer ningún esfuerzo, con decir solo dos palabras que necesitan escuchar estas mujeres, ya está. Con que te diga: “-Qué delgada que sos. Qué joven que estás,” ya está. Más no necesitás. Son las palabras que necesitabas escuchar.

Otra de las cosas que hacen las pavotas es creer en lo que ven siempre. Creemos en lo que vemos, y para que no te engañen, tenés que saber que las cosas no son lo que parecen. Y las mujeres, como nos enganchamos mucho con las palabras, muchas veces no investigamos la vida de las personas. Y creemos a lo que vemos siempre.

¿Qué tenemos que hacer? Te voy a dar una técnica. Se llama la técnica del rascado. ¿Qué es rascar? Voy a mirar un poco más allá, voy a investigar. ¿Qué pasa cuando rasqueteás una pared? Te das cuenta que detrás hay humedad. A simple vista, ves la casa, parece pintada, parece hermosa, pero si rasqueteás un poquito, tal vez veas que detrás hay humedad, que fue tapada. Eso es lo que tenemos que hacer con la gente. Rascar un poquito más, averiguar un poquito más, preguntar un poquito más, buscar información. Hoy hay mil maneras de buscar información de la gente.

No te tenés que quedar con lo que la gente te dice. Porque el problema que tenemos las pavotas es que creemos en lo que vemos y no preguntamos. Entonces, cualquiera viene y nos dice algo y enseguida le creemos, porque ¿por qué vamos a dudar de alguien?

Si total estamos tan entregadas, si vamos con nuestra canastita, porque nuestra mamá nos dijo que teníamos que buscar un hombre para casarnos, porque sino, no éramos nadie, y con esa información que nos dio nuestra mamá estamos tan seguras que vamos a conseguir un buen hombre para casarnos, y que vamos a conseguir un buen socio para ese negocio, que vamos a conseguir una buena amiga para caminar juntas por la vida. Entonces, no preguntamos y no rascamos. Tengo que aprender la técnica del rascado.

Los seres humanos somos un tanto vagos cognitivamente. No nos gusta mucho pensar demasiado las cosas. No nos gusta aprender algo. Nos quedamos con lo que ya hemos aprendido. Somos vagos cognitivamente. Cuando aprendimos algo, decimos: “Ya está.” Y eso nos hace ser más pavotes todavía, porque creemos que nos sabemos todo. Creemos que ya sabemos todo de la vida porque tenemos 30, 40, 50, 60, 70 años, porque hemos pasado dos o tres experiencias en la vida, ya creemos que tenemos todo sabido. Y como somos vagos, no queremos aprender algo nuevo.

Y entonces, cuando viene un problema, lo resolvemos como ya lo resolvíamos antes. Cuando viene una situación difícil, actuamos de acuerdo al prejuicio. Decimos: “Mejor esto no, por tal cosa.” O sea, que no queremos aprender algo nuevo y reaccionamos, resolvemos compulsivamente nuestros problemas, en lugar de investigar, en lugar de sentarnos a pensar.

Ese problema que hoy tenés, ¿cómo lo estás resolviendo? ¿No habrá otra manera de resolverlo? ¿No habrá otra persona a quien le puedas preguntar? ¿Siempre vas a la misma, siempre golpeás la misma puerta, siempre usás la misma llave? ¿No me puedo sentar un rato, aunque sea, y tomarme tiempo para pensar en otras posibilidades para resolver ese conflicto o esas crisis?

No tengo que ser vaga. Tenés que buscar nuevas maneras de resolver los problemas, porque sino vas a terminar resolviendo los problemas a lo pavote. Y no tenés que ser pavota. Tenés que ser inteligente en Dios.

Entonces, aprendé a rascar. Mi papá era zapatero. Hacía zapatos con cuero. No se trabajaba el plástico en ese tiempo. Él estaba tan adiestrado que con sólo oler identificaba si era cuero o plástico. Cuando íbamos a algún lugar y nos gustaba un par de zapatos, el que entraba era mi papá y tomaba el zapato, y lo olía.

A nosotros nos daba una vergüenza bárbara, porque entraba mi papá, que era altísimo y agarraba el zapato y lo empezaba a oler. “-Ay, papá, por favor, no hagas eso otra vez.” Y le sacaba lo de adentro, la plantilla pegada, se la despegaba. Y nosotros peor todavía, porque le destruía el zapato.

Y entonces él lo olía, se fijaba y decía: “-Este sí porque es de cuero.” “-Este no, porque no sirve.” Él estaba adiestrado porque rascaba. “-Sí, llevate este zapato de cuero legítimo.” Y nosotros podríamos comprar cualquier cosa, pero a mi papá nadie lo engañaba, porque él estaba adiestrado. Él con oler el cuero sabía si era cuero legítimo o no.

Y nosotros tenemos que estar adiestrados, tenemos que rascar más, investigar más, buscar más, porque a veces nos creemos cualquier cosa, porque nos enseñaron a lo pavote, nos enseñaron que teníamos que creerle a todo el mundo, que cómo iba a preguntar un poquito más, cómo iba a averiguar, cómo iba a investigar. Hoy tenés que averiguar todo, te googleás a la gente y te averiguás todo, que nadie te mienta.

No soy pavota. Otra de las cosas que hace la gente que es pavota es pasar tiempo con gente que no la aprecia. ¿Qué gente no te aprecia? Quiero que hagas una evaluación, porque estas evaluaciones hay que hacerlas constantemente, para poder limpiar alrededor de nuestra vida, y ver quienes nos acompañan.

La gente que te rodea, ¿es gente que te devalúa? ¿Es gente que siempre te está exigiendo algo que sentís que no podés? ¿Es gente que todo el tiempo te está ninguneando? ¿Es gente que te desprecia? ¿Es gente que te trae el pasado todo el tiempo para reprochártelo en la cara? ¿Es gente que te anula? ¿Es gente que te dice que no lo vas a lograr?

¿Qué gente te rodea a diario? Fijate con quién compartís tu vida, porque tu vida es tu tesoro y no podés compartir tu vida con cualquiera. No podés aceptar palabras de cualquiera por más que digas que no te afectan. Te afectan sí o sí, porque vivir tanto tiempo con una persona que te desprecia, que te ningunea, que te baja la estima, te termina afectando sí o sí.

Entonces, ¿cuál es la gente que te rodea? Porque si seguís estando con gente que te desprecia, sos una pavota. La pavota le entrega su voz a otro. Asume que es el otro el que le puede ayudar a solucionar sus problemas, que es el otro el que tiene recursos para que ella resuelva todos sus dramas.

La pavota pone la expectativa en el otro. Es esa persona que me va a dar trabajo, que me va a ayudar a llegar a otra, que me va a dar mi sustento, es esa persona médica que me va a sanar. Si voy a ese lugar, me van a dar la solución. Si me voy a otro país, ahí voy a estar bien.

¿Qué es la voz? La voz es tu singularidad, la voz sos vos. Tu voz te representa. La gente te conoce por la voz. Si te han escuchado, ya te conocen. Te llaman o llamás a alguien, y lo reconocés por la voz. Porque la voz sos vos. Es tu singularidad.

Entonces, no podés regalarle a nadie lo que sos. No podés poner en otro tu voz, porque sos única, y las cosas que decidís, y que hacés, las hacés de manera única. Cuando le entregás tu voz a otra persona, y creés más en la otra persona que en vos, ahí perdiste. Y terminás siendo una pavota, porque terminás dándoles tu vida a los demás, y los demás, como no es la vida de ellos, no la cuidan como la tendrías que cuidar. Y entonces te terminan pisoteando.

No le entregues tu voz a nadie. Tu voz es tu manera única de resolver tus problemas. Tal vez no los resuelvas como el otro, pero tenés una manera de resolverlos. Tal vez estás esperando tener la respuesta correcta para resolver la crisis que hoy tenés, y querés preguntarle a uno, al otro y al otro. Y tenés una manera singular de resolver y enfrentar las situaciones de tu vida. No es como el otro, porque el otro lo va a hacer a su manera, y tenés que creer en vos.

Tenés que creer en tu manera de llevar tu vida adelante. Tenés que creer en tu manera de resolver los problemas y los conflictos. Tenés que creer en la manera en que educás a tus hijos. Tenés que creerlo. No es el otro, es tu voz, es tu singularidad, porque Dios te hizo único en este mundo y quiere que manifiestes tu singularidad. No que vivas copiando a los demás.

Entonces, una persona pavota es una persona que está esperando que otro le resuelva el conflicto, que le dé la idea creativa, que le diga cómo moverse, que le diga cómo cancelar una deuda. Y tenés que saber que tenés inteligencia suficiente para resolver todos tus conflictos.

Tal vez callaste mucho tiempo tu voz, porque siempre pensaste que los otros eran mejores, que las ideas, las soluciones de los demás eran mejores que las tuyas. Entonces, entregaste tu voz.

Ayer hablaba con una mujer, y me decía: “-¿Sabés qué pasa, Alejandra? Ya tuve varias parejas. Tuve cuatro parejas. Y esta última me dijo: ‘Te amo mucho, pero estoy saliendo con una mujer más joven que vos.’” Y le dijo: “-¿Me amás mucho pero estás saliendo con otra mujer?” “-Sí. ¿Sabés por qué? Porque esta otra mujer es más joven y es menos complicada. Sos muy complicada. Y no quiero problemas.” Es la típica de todos los hombres, no quieren problemas. ¿Querés estar bien con un hombre? No seas problemática.

Ella me decía: “-Qué bárbaro. Esa chica joven, ¿qué hace? Vive de él, le compra cosas, la lleva de viaje, pero yo no quiero eso. Quiero una relación. No quiero algo pasajero. Quiero una relación profunda. Tengo metas. Tengo sueños. Tengo proyectos. Se los quiero compartir y no me quiere escuchar. Entonces me dice que soy complicada. Pero ¿por qué? Porque le estoy contando cómo va a funcionar mi vida y hacia dónde quiero llegar. En cambio, la otra, que es una pavota, ¿qué hace? Mientras la lleve de viaje, mientras salgan un fin de semana, mientras la lleve a comer a los mejores lugares, ya está, no le va a complicar la vida.” Y este hombre prefiere estar con la pavota que con la otra que tiene proyectos y sueños.

Seguí con tus sueños y proyectos y vas a ver que se va a acercar a vos, no un pavote, sino un hombre que también tenga sueños y proyectos y que quieran compartir tu singularidad y la singularidad de él.

No tengo que ser pavota. ¿Qué tengo que llevar siempre en mi canastita para no ser una pavota? Dos ingredientes que nunca te tienen que faltar: fe y fuerza. Dice la palabra de Dios que el justo por la fe vivirá. Vivirá bien, prosperado, sanado, en paz, con alegría, en sanidad, porque el justo por la fe vivirá. Para dejar de ser una pavota necesitás ser una persona de fe.

Fe es inteligencia espiritual. Hoy que se habla tanto de espiritualidad y nadie entiende lo que es, si querés ser una persona espiritual, tenés que ser una persona de fe, porque la fe es ser inteligente espiritualmente. Podés no haber estudiado, podés haberte equivocado muchas veces en la vida, puede ser que no sepas leer y escribir, puede ser que intelectualmente seas fantástica, pero tenés que usar la inteligencia espiritual que es la fe, que te va a llevar a conquistar todo lo que querés conquistar, porque la fe es una fuerza sobrenatural que viene a tu vida. Es una creencia que va más allá de lo que estás viendo hoy, que te saca de ser una tonta, una pavota, y te lleva a ser una persona espiritualmente inteligente, que lo que no ve, sabe que va a ocurrir en su vida.

Una mujer o un varón de fe son personas que tienen un convencimiento absoluto de que lo que quieren, lo van a lograr. Y eso no te lo puede dar ninguna inteligencia que tengas, nadie te puede capacitar en eso. Eso es algo que tenés adentro. Es la fe. Y tenés que pedirle a Dios que te ayude a sacar la inteligencia espiritual, porque con inteligencia espiritual podés resolver cualquier problema, cualquier asunto, y podés conquistar todo lo que hay dentro tuyo, porque la fe es una fuerza que te ayuda a moverte en la vida.

Podes decir: “-No sé, no estudié, a veces se me burlan, me equivoqué tanto, tantos me engañaron.” Porque todavía no soltaste la inteligencia espiritual, porque todavía no soltaste la fe. La fe te dice: “-No tengo pareja, pero la voy a tener. No me voy a acostar con cualquiera. No voy a decirle a cualquier lobito mi información personal. No voy a creerle a cualquier persona, porque voy a investigar, porque tengo fe. Y sé que lo que quiero, va a venir, y va a venir como lo quiero, como me gusta, y nadie va a venir a robarme nada, porque a mi todo me pertenece, porque soy una persona de fe. Y la fe es el convencimiento absoluto que lo que quiero está a punto de venir.”

Fe. Fuerza para ir detrás de lo que te sacaron en la vida. ¿Fuiste una pavota? Ahora tenés que tener fuerza para ir a recuperar y arrebatar lo que alguna vez te sacaron por pavota. Porque a todos nos sacaron algo por pavotes. Entonces, ahora tenés que tener fe y decir: “Yo sé donde voy. Tengo fuerza. Le creo a Dios, porque mi fe no está basada en cualquier tontería. Mi fe está basada en la persona de Jesucristo, y a mí Jesús no me va a dejar sola y no me ha mentido, pero también me voy a tomar de la fuerza, y voy a ir a recuperar lo que perdí por pavota.” ¿Qué perdiste por pavota? ¿Perdiste la confianza en vos?

Hoy hablaba a la mañana con una persona que me decía. “-Conozco a tal persona, una persona tan alegre, tan divertida, ¿sabés que perdió todo eso? Le pasaron tantas cosas que ya no se ríe más. Antes era graciosa, contaba chistes, ahora ya nada. Tiene una vida aburrida.”

¿Hay algo que perdiste por pavote? ¿Por tomar decisiones impulsivas? ¿Por no ser una persona de fe, que va adelante, que cree, que sabe que Jesús está con él? ¿Hay cosas que perdiste? Tenés que tomarte de la fuerza para recuperarlas.

Me acuerdo que cuando estaba en segundo o tercer grado, estaba con la maestra llamada Loreley. Y un día teníamos que entregar un trabajo en el cuaderno. Y a mi, mi mamá me había ayudado a hacer ese trabajo. Había pegado figuritas, y al lado había que escribir una oración. Ese trabajo me había costado mucho, había que ser muy prolija, y soy un desastre en todo lo que sea manualidades. Era como cocinar para mí, una cosa del otro mundo.

Ese trabajo lo hice con mucha prolijidad, había escrito cada oración y cuando la maestra empieza a revisar los cuadernos, llega a mi banco, ve y me dice: “-No, está mal hecho”, y pone la mano para arrancarme las hojas del cuaderno. Y me acuerdo que en ese momento le agarré la mano fuerte con mis dos manos y le dije: “-¡No!”

Era de las que lloraba toda mi vida. Mi abuelo siempre me decía. “-Yo te llevaría al cielo conmigo,” cuando estaba viejito, “pero no te van a dejar entrar porque llorás.” Lloraba por todo. Se me hacía un nudo en la garganta por todo. Todo llanto.

En ese momento algo pasó dentro mío, porque no lloré, y podría haber llorado, porque estaba arrancando algo. Pero me di cuenta que me estaba arrancando algo que yo había hecho con mucho esfuerzo. No era que me había retado por algo, quería arrancarme, sacarme algo que había hecho con mucho esfuerzo, y eso me hizo reaccionar. No es que me puse a llorar, porque en otro momento lo hubiese hecho. Eso era algo que yo había hecho, y que mi mamá me había ayudado a hacer. Sabía que me pertenecía el esfuerzo y el tiempo que había usado para hacerlo, que era mío y que no podía venir alguien a arrebatármelo.

Y tenés que tener fuerza, porque hay alguien que siempre te quiere arrebatar lo que hacés y lográs con esfuerzo y no tenés que permitirlo. No te quedes en un rincón llorando. Andá y arrebatá lo que hiciste con esfuerzo, lo que te pertenece, lo que es tu territorio, lo que es tuyo. Nadie tiene derecho a llevárselo.

Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. No dice bajo los pies de Dios. Hay algo que tenemos que hacer. En la antigüedad, cuando se conquistaba al rey enemigo, se lo tiraba al piso y se le ponía la pierna en el cuello como señal de victoria. Y eso dice Dios, se van a mover, va a ser con mi fuerza, pero tienen que hacer algo, porque el enemigo tiene que quedar debajo de sus pies.

Hay algo que el enemigo te arrebató y tenés que ir a buscarlo. No tenés que permitir que te roben nada más, porque hay cosas que tienen tu nombre, que perdiste a lo largo de la vida, por ser un pavote, por ser una pavota, por creerle a todo el mundo, por no investigar, por darle atención a media humanidad, y Dios te dice, si querés ver a tu enemigo debajo de tus pies, andá y arrebatá lo que es tuyo.

¿Qué pasó con tu pareja? ¿Qué pasó con tu familia? ¿Qué está pasando con tus hijos? ¿Qué está pasando con tu casa? ¿Qué está pasando con tu economía? ¿Qué está pasando con tu ministerio? ¿Qué está pasando? ¿El enemigo te arrebató algo en todas esas áreas? ¿Qué está pasando con tu cuerpo?

Ayer le hice una nota a Alicia Zanca, y ella me dice: “-Nacieron mis hijos con síndrome de Down, y estaba todo el día tirada en el piso con ellos, jugando todo el tiempo, tratando de estimularlos. Y un día me levanté de esa alfombra, me miré al espejo, y no podía creer que esa era yo. Me había olvidado de mirarme. Estaba vieja, gorda, fea. Me había olvidado de mirarme. Estaba tan abajo. Se ve que mis ojos siempre estaban abajo. No me podía mirar y cuando miré y reconocí que era yo, empecé a hacer algo, empecé a moverme.” Porque se dio cuenta que algo le estaba faltando. “-Me olvidé de ser mujer. Fui esposa, fui mamá. Me olvidé de ser mujer, hasta que me di cuenta.”

¿Qué es lo que te arrebató el enemigo en tu vida? ¿Qué es lo que quedó a un costado? Tenés que ir y arrebatárselo. Con el enemigo no podés negociar. Y venís negociando hace muchos años con el enemigo. Venís negociando porque en lugar de tomar toda la bendición de Dios, te conformaste con poquita bendición, con tal de que el enemigo no te tocara ciertas cosas.

“-Gracias a Dios mis hijos están bien.” Sí, pero falta la casa. “-Pero bueno, mis hijos están bien conmigo.” “-Gracias a Dios no tengo ninguna enfermedad.” Sí, pero tenés un gran problema con tu pareja. “-Pero no estoy enferma. Mientras el enemigo no me toque el cuerpo…” Con el enemigo no se negocia. Los dos no pueden ganar. O gana él o ganás vos. Pero quiero darte una buena noticia, la palabra de Dios dice que él ya está vencido, que es un perdedor. O sea, que la única que tiene que ganar sos vos.

Fe, fuerza. Los violentos arrebatan el reino. Tenés que ser violenta. Dejá de ser pasiva y pavota en la vida. Tenés que ser violenta. Tenés que levantarte y tomar lo que el enemigo te robó. Tenés que levantarte y conquistar tu terreno.

Tenemos un campo de autoridad. No tenés autoridad por estar acá arriba hablando. Tenemos un campo de autoridad. Y el campo de autoridad donde mandamos, donde dominamos, donde administramos, es nuestra vida, es nuestro cuerpo, es la casa, es el territorio, es nuestra familia, y ahí tenemos autoridad para decirle al enemigo que no puede tocar nada de lo nuestro, porque ahí ejercemos autoridad, porque quiero decirte que vas a dejar de ser la hija de la pavota, porque sos la hija del rey.

Quiero que tomes coraje, tenés que ser una persona de fe y de fuerza. No sos ningún debilucho, no sos ninguna debilucha. Vas a ir y vas a arrebatar todo lo que el enemigo te robó, y vas a ir a meterte en los lugares donde hace años querés ir a meterte, pero te parece algo difícil. Lo vas a ir a hacer con fe y lo vas a arrebatar.

¡No te dejes arrebatar nada más en la vida! Tenés fe y tenés fuerza, no sos más la hija de la pavota, sos la hija del gran rey. Arrebatá, arrebatá, arrebatá todo lo que te pertenece y que la vida te quitó y el enemigo te vino a robar. Arrebatalo en el nombre de Jesús.

Cuántas cosas que nos arrebataron, cuánta alegría, cuánta fuerza, cuánta energía, cuántas cosas sin terminar que tenemos en nuestra vida, cuántos deseos inconclusos, cuántos sueños que quedaron en el camino, cuántas cosas.

Ibas con la canastita y la entregaste al primer lobo que apareció. Y ya estás acostumbrada a ser la hija de la pavota, entonces ya lo decís. Y que te peguen de un lado y que te peguen del otro. Y te siguen robando. Y no tenés por qué vivir de esa manera.

A Dios no le interesa que vivas de esa manera. Te robaron la salud, y te la aguantás. ¿Lo soportás o vas a ir a arrebatar tu salud y traerla a tu cuerpo otra vez? Te robaron tu familia y te lo aguantaste, porque negociaste. Andá a buscarla. Andá a buscar tu familia, la familia que querés formar. Andá y buscala. Yo sé que voy a formar una buena familia. No habrá sido con la anterior, pero ahora no soy ninguna pavota, soy la hija del rey y voy a elegir lo mejor para mi vida. Tenés fuerza, arrebatá.

Siempre en todo, para que haya un después, tiene que haber un antes. En la televisión podemos ver el antes y el después de una mujer que le arreglaron el pelo, la maquillaron. Para que haya un después, tiene que haber un antes. Tu antes fue ser la hija de la pavota, o el hijo de la pavota. Pero tu después es entender que tenés que ir a conquistar con fe y con fuerza el terreno que Dios te regaló, la herencia que Dios te dio, porque tu después es, soy la hija del rey, soy el hijo del rey.

¿Qué tenés que arrebatar? ¿Qué se te fue de las manos? ¿La alegría? ¿No te sentís una persona bella, hermosa? ¿No te sentís alegre? Lo peor que te pueden sacar es la alegría, el gozo, porque la alegría y el gozo es tu fuerza. Te levantás a la mañana con tristeza, ¿cómo hacés para estar todo el día? Pero si te levantás bien, el día se ve diferente aunque llueva. Y si te arrebataron eso, por las experiencias duras, tenés que ir a buscarlo.

Pero ya estoy sola, ¿a esta edad quién me va a querer a mí? ¿Quién te va a querer? ¿Por qué no vas a arrebatar eso?

¿O alguien te robó el amor? ¿O alguien te robó la habilidad interna que tenés? ¿O alguien te robó algo de adentro que tenías, que antes podías conquistar, pero ahora creés que nadie te va a querer? ¿Quién te robó tu ser? ¿Quién te robó tu esencia? ¿Quién te robó tu singularidad? ¿Quién te robó el quererte y amarte a vos mismo, o a vos misma? Hay algo que tenés que ir a arrebatar.

Voy a arrebatar lo que el enemigo me robó. Yo decreto que hoy entro en el terreno, defiendo con autoridad lo que me pertenece y no permito que nadie más me robe nada. No negocio nunca más con el enemigo, porque lo que Dios me dio, a mi me pertenece y hoy lo arrebato nuevamente.

LEVANTA VUELO OTRA VEZ…


Cuenta John Maxwell, que el avión de él, estaba aterrizando, y el tren de aterrizaje tocó el piso y una ráfaga de viento sopló y un ala tocó el piso y el piloto levantó el vuelo con el avión. Una vez que pasó la crisis se le acercó Maxwell y le preguntó al piloto ¿cuándo decidiste que tenías que levantar vuelo otra vez? ¿cuando el ala tocó el piso, cuando el tren de aterrizaje tocó el piso, o cuando vino la ráfaga de viento? y el piloto le dijo: Lo decidí hace quince años atrás cuando me estaba entrenando, yo ya aprendí, que si el ala toca el piso por una ráfaga de viento, no lo tengo que pensar, tengo que levantar vuelo, lo aprendí quince años atrás. Gracias a ese aprendizaje se salvaron los dos, porque sabiduría te ahorra dolores de cabeza, te ahorra tiempo, hace que tu vida vuelva a levantar.

Si no decido bajo impulso, no decido bajo presión, ni bajo tonterías ¿cómo hago? una sola cosa.

Si tuvieses que elegir tu mejor amigo, uno solo ¿cuál elegirías? Si tuvieses que elegir una ropa ¿cuál es la que más te gusta? Un perfume, un lugar para viajar. Si tuvieses que darles un solo consejo a tus hijos, el más importante, cuál le darías. Jesús lo dijo, esto es lo más importante. Un día Jesús entra a la casa de María y Marta. María se tira a los pies y Marta empieza a trabajar, Jesús le dice, Marta estás preocupada con muchas cosas, pero una sola cosa necesitás: Estar conmigo. Se llama comunión con Dios,este es el mensaje más importante de este ministerio, una sola cosa, estar con papá. Una sola cosa, no diez, no veinte, una. ¿Querés salir de tu crisis? una cosa tenes que hacer. Cuántos queremos prosperar, cancelar las deudas, ver victoria, cancelar la plaga, una cosa, estar con Dios. Pablo lo dijo, una cosa hago, me olvido lo que queda atrás y estoy con mi Señor, comunión. Si a vos se te revela la única cosa que tenés que hacer vas a tener victoria en todas las áreas, porque la Biblia dice, que el que medita de día y de noche, será como el árbol plantado junto a las aguas, que todo lo que haga prosperará ¿Cuántos necesitamos un milagro? una cancelación de deuda, la familia bendecida, sanidad, más alegría, más bendición, ver nuestro país bendecidouna sola cosa estar con él.

A Salomón le va bien, es el más sabio porque él estaba con dios, Salomón pierde todo, se hace un satanista, escribe Eclesiastés, dice: La vida no sirve para nada, es fea, pierde todo, porque perdió una sola cosa, su comunión. Todo lo que hizo bien David en la Biblia, fue por una sola cosa, estaba en comunión con papá, y todo lo malo que hizo, fue solamente porque perdió una sola cosa, la comunión con el Señor. El diablo no va a atacar tu productividad sino tu comunión con Dios, porque Jesús le dijo: Marta, Marta, estás preocupada, pero sólo una cosa es necesaria y María la ha elegido y nadie se la va a quitar. Una, después de esa una, Marta, limpiá y hacé lo que quieras, pero es una. Te lo vas a acordar a este mensaje, una sola cosa, estar con él. Todos los hombres de Dios a los que les fue bien, fue por una sola cosa, estaban conectados, en comunión con papá, y todas las veces que les fue mal, es porque perdieron la conexión con el Señor.

Leí que a los cajeros de los bancos en Estados Unidos cuando los entrenan, les ponen solo billetes verdaderos para detectar los falsos, los tienen que tocar, que oler, que besar, que acariciar, verdaderos, tocar letritas, palpar, les dan entrenamiento con los verdaderos, y una vez que captaron los verdaderos, les meten para entrenarlos, uno falso cada tanto, y ellos de inmediato sacan el falso. ¿Cómo detectaron el falso? porque están entrenados con el verdadero.que te quiero decir con esto que Si nos conectamos con el verdadero, vamos a poder detectar lo falso. Una cosa sola necesitamos para prosperar, para ser sanados, para que todo nos salga bien, para que todo lo que le pidamos al padre en su nombre, Jesús dijo: Si permanecen en mí, y mis palabras en ustedes, todo lo que pidan el Padre se los dará, una cosa.

el ochenta por ciento de las cosas que hacemos, la hace cualquier persona, otro quince por ciento, la hace cualquiera con un poquito de entrenamiento, pero hay un cinco por ciento de cosas, que nosotros hacemos, que nadie puede hacer, nadie puede respirar por mi, nadie puede cuidarme a mi, sólo yo, y nadie puede tomar mi lugar de comunión con Dios, nadie, vos tenés que tomar el tuyo, es una sola cosa, comunión con papá, estar con él, y todo lo que pidas al Padre, Dios te lo dará y todo lo que hagas, prosperará y todo lo que hagas, te saldrá bien, una sola cosa.

Tomamos trescientas decisiones por día cuando llegamos al secundario, y una persona promedio ve televisión dieciséis mil horas, recibe catorce mil horas de educación, y si viniste una vez por semana a la iglesia por domingo, dos mil horas de Dios, o sea tenemos, cuando llegamos al secundario, dieciséis mil horas de televisión, catorce mil de secundario y primario, y dos mil con Dios, por eso decidimos mal porque nos faltan horas de comunión. Hay personas que solo abren la Biblia cuando vienen acá y la ven en la pantalla, hay personas que adoran acá, hasta la otra semana no levantan más sus manos, hay personas que gritan acá, ¡Gloria Señor!, pero no hay más nada, por eso cuando tomás decisiones, tenés dieciséis mil horas de Tinelli. Cuando ves la novela vos te haces como el de la novela, ves a la chica que tiene un novio, y vos salís también así como ella, ves al hombre musculoso y vos también te hacés musculoso. Cuando tomamos una decisión nos faltan horas con el Señor, si vas a Grecia tenes que ir a ver la Acrópolis, si vas a Francia tenes que ir a ver la Torre Eiffel y si vas a Dios tenes que ver su gloria. Si hoy estamos acá tenemos que ver la gloria del Señor, es una sola cosa, estar con el Señor, nada más.

Está el rey Ben Adad, malo, y le dice al rey de Israel: Quiero que me des mujeres, dinero e hijos, y el rey de Israel en vez de darle batalla, le dice: Todo lo que quieras para vos, porque el rey enemigo era más grande. El rey Ben Adad que representa al diablo dice: Ahora no quiero eso, quiero entrar al palacio, y tomar lo más preciado que tenés, y ahí hay un símbolo espiritual, lo más preciado es tu comunión con Dios, el diablo no quiere, ni tu dinero, ni tu familia, ni tus finanzas, no va a ir a comprar comida, ni tus hijos, el diablo va a tocar eso porque lo que quiere tocar es una sola cosa. Quiero decirte que toda la guerra espiritual es una sola cosa, porque el diablo sabe que si te roba lo más preciado, que es tu comunión con Dios, es una sola cosa, estar conectado con papá las veinticuatro horas, si te toca eso, él te tocó todo, pero si el diablo no te toca eso, no te roba nada, porque el que tiene la comunión lo tiene todo, no necesitamos mil cosas, necesitamos una, porque el que tiene esa una, tiene todas, porque todo lo que pidas, él te lo dará y todo te saldrá bien, pero es una que trae todo, sólo una trae todo.

El rey dice, me va a sacar lo más preciado, voy a consultar con los sabios ¿qué hago sabio?, entonces los sabios dicen: Así dice el Señor, se levanta un profeta, Dios te dice que vayas a la batalla y no le des nada, porque ese malo va a pagar caro, andá a pelear ¿con quién? con los cadetes, que son doscientos cuarenta y seis, va con los cadetes, lo derrota a Ben Adad y viene contento, y el profeta le dice: No cantes victoria que te va a atacar de vuelta. Pasa un año, Ben Adad se vuelve a armar y vuelve a atacar al rey de Israel, ¡Uy! ¿qué hacemos? viene el profeta, de vuelta el mismo, así dice el Señor, le vas a dar como hace un año atrás, porque éste se cree que Dios te cuidó en la batalla anterior y no te va a cuidar en ésta, así dice el Señor: Andá y dale y matalo, el rey de Israel va y lo agarra para matarlo, y Ben Adad le dice: ¡Perdóname!, si vos me perdonás hacemos negocio juntos, yo te devuelvo todas las tierras que te saqué (igual las tenía que entregar), pero no me hagas daño, somos hermanos, perdoname, ¿saben qué hace el rey de Israel? ¡lo perdona! hasta que se enteran los profetas de Dios, se levanta un profeta anónimo, lo agarra a uno y le dice: Rompeme la cara a trompadas ¿eh?, vamos, desfigurame ¿cómo voy a hacer eso profeta? Bueno, porque no lo hiciste un león te va a comer, y lo come un león. Por eso si un profeta te dice que le rompas la cara, se la rompés hermano. Entonces el profeta agarra a otro y le dice: ¡Vos, desfigurame! el hombre había visto lo que le pasó al otro, le dio y le rompió la cara al profeta, entonces quedó el profeta lastimado, se puso una túnica de soldado, y se fue al camino por donde pasaba el rey de Israel, con la capa y la espada, y le dice: Rey, yo soy un soldado de tu ejército, ¿qué estás haciendo? yo tenía un prisionero a mi cargo y me dijeron que lo cuide, y se me escapó, y me dijeron que según la ley, si se me escapaba, yo pagaría con mi vida, y el rey de Israel le dice así: Vas a morir por lo que hiciste, entonces el profeta se saca la máscara y le dice: Así dice el Señor, eso es lo que hiciste con Benadad, pagarás con tu vida tu desobediencia, y el rey de Israel llamado Acab dijo: Acabose, acabaste. ¿Por qué tenia que matar a Benadad? porque Benadad representa todo lo que te quiere robar lo más preciado, tiene que morir, hay algo que está bloqueando tu comunión con Dios, tal vez la distancia, tal vez tus hijos, tal vez tus emociones, tal vez tu bronca, ese es tu Benadad, tal vez decís, si muy lindo, pero no me quiero fanatizar. Tus ideas, tu Benadad tiene que morir hoy, para que vivas vos, porque si Benadad vive, vas a pagar con tu vida, porque es una sola cosa, no estoy diciendo que te vas a morir, estoy diciendo que vas a perder lo más valioso, que es una sola cosa, disfrutar del Señor, Benadad tiene que morir.

¿Qué pasa cuando estamos en comunión con el Señor? se van a activar cuatro cosas:

Primera, se activarán grandes expectativas.

Todo me saldrá bien. Cuando vos estás en comunión con el Señor, Dios va a levantar tus expectativas a todo nivel. Cuando yo leí que todo me saldrá bien, decía ¿Cómo que “todo”? ¿No será, casi todo, o un poco? ¡No! Dios dice: Yo voy a levantar tus expectativas, nunca des más a la gente de lo que la gente espera, si la gente espera un café y vos le pagas un almuerzo, no lo va a valorar porque lo que quería era un café. Nunca le des más a la gente de lo que la gente espera, porque si le das más, eso más que le das, no te lo va a valorar, porque si esperaba un café y vos le diste una cena, la cena no te la va a valorar, yo te tiro cuarenta revelaciones pero si vos esperabas una sola, las otras treinta y nueve no las vas a valorar porque tu nivel de expectativa era bajo; por eso, cuando a Jesús le llegaban los enfermos les decía ¿Qué quieres que te haga? ¿Cuál es tu nivel de expectativa? porque no te voy a dar más de lo que me pidas y el enfermo le decía: Quiero ser sano. No, pedile ser sano, ser prosperado, ser bendecido, ser ungido, porque tu nivel de expectativa marcará lo que Dios te dará. Yo no sé vos, pero yo creo que esta noche le vamos a pedir ser sanados, ser prosperados, ser bendecidos, ser ungidos, que Argentina sea llena de la gloria, yo no sé vos, pero yo sé que con muchos de los que estamos acá, vamos a esperar cosas grandes de Dios, vamos a levantar las expectativas, vamos a ir por todo, todo nos saldrá bien, vamos por Argentina, vamos por toda la familia, vamos por la prosperidad, vamos por toda la unción. ¿Habrá alguien que diga yo quiero todo, quiero más? ¡Aleluya!. Por eso venís acá y decís, yo no quería una casa, yo no quería eso, pero viniste acá y ahora te vas con un quiero, quiero, quiero,…quiero más, quiero más, quiero más…porque conectaste con Papá y Dios levantó tus expectativas. Cuando Benadad te robó tu comunión ¿qué querés que te haga? quiero la vista, recibí la vista. ¿Y vos? ¿Qué queres que te haga? Quiero andar, anda. ¿Y vos? ¿Qué querés que te haga? y yo quiero para el Taragüi, recibe. ¿Y vos? yo por mis nietos, nada más, recibí para tus nietos. Pero yo veo a muchos acá que van a decir, yo quiero por mis nietos, mis hijos, abuela, por mi casa, yo quiero por mi barrio, por mi iglesia, yo no vine a pedir migajas, yo tengo altas expectativas de mi Dios, yo quiero golear, quiero ganar por goleada, acá no fundamos una iglesia para ser una más del montón, fundamos una iglesia para que el infierno se entere que hay un equipo de gente que va por todo, en el nombre el Señor.

Segunda cosa que se va activar: FE.

Cuando estás en comunión con papá, se te levanta la fe. Hay dos fe, fe de aguante, aguantás, aguantás, aguantás; y la segunda fe, la que salís de la crisis.

Había una mujer con flujo de sangre, doce años aguantando, doce años despreciada y aguantaba, aguantaba, aguantaba, nadie la quería, nadie la llamaba, nadie la amaba, pero ella aguantó, y un día dijo: Si toco el manto del Señor seré sana. Sabes que si una mujer tocaba a un rabino y la descubrían, esas mujeres inmundas tenían que morir apedreadas, y la mujer se jugó! Tiene que haber un momento que te jugás y la mujer dijo: Bueno, si me apedrean que lo hagan, pero así no aguanto más, ya aguanté hasta acá, ahora voy a usar otra fe para salir de mi crisis. Y cuando tocó el manto del Señor, el Señor dijo, ¿quién me tocó? poder sacaron de mí, la mujer dijo: fui yo. Vete, estás sana, prosperada, y bendecida. Se va a activar fe de aguante y si has venido aguantando hoy conectamos con Papá y Dios te dará la fe que hace que le des la trompada a las circunstancias y salgas a la bendición. Soy un roble. Un zapallo tarda tres meses en hacerse, un roble en cuatro años. Tranquilo si está tardando la promesa es porque Dios no quiere zapallos, Dios quiere roble, hermano. Dios va activar la fe del aguante y la fe de la trompada ganadora, porque hay fe de aguante y hay fe de conquista y el que tiene fe de aguante, termina teniendo fe de victoria.

Tercero: una sola cosa, si estoy con él seré atractivo.

Me preguntaron, pastor el anticristo, seis seis seis, sello, el carro mundial europeo. Yo te voy a decir qué va a pasar en los últimos tiempos te voy a dar un seminario breve de Apocalipsis, yo soy profeta, estudié eso de las profecías del fin del mundo, está en la Biblia lo que va a pasar. Amós dice que en los últimos días habrá hambre por las cosas de Dios eso es lo que va a pasar, nada más me importa yo me lleno de la palabra del Señor y tu jefe no te va a echar del trabajo, no te va a decir, yo necesito de Dios, te va a decir estoy mal, en crisis, en problemas, tiene hambre, no sabe que es de Dios, y yo tengo la palabra y tu jefe te va a decir, a vos no te echo, porque vos me haces bien, te doy aumento de sueldo, te bendigo, te necesito, por favor no me dejes, porque va a haber hambre de las cosas divinas, y nosotros vamos a estar como José, abriendo los graneros del mundo para darle de comer a las naciones.

Yo quiero toda mi familia bendecida, toda, mi trabajo, toda mi ciudad, mi barrio, los coordinadores de los micros, hoy Dios te va a poner ganas, vas a decir voy a traer gente y el micro va a estar lleno.

Segundo: fe para aguantar y para pegar, eso es bueno, fe para pegar y salir.

Tercero: palabra de atracción.

Cuarto: Victoria. Se estaban muriendo setenta mil de virus, y el ángel de la muerte estaba matando gente y David está llorando ¿qué hago? Y vino el profeta Gad que representa al Espíritu Santo y le dijo a David: Lo que tenés que hacer es levantarle un altar a Dios y eso es comunión. Fue David y agarró a un hombre llamado Arauna; dice Quiero comprarte esta tierra porque voy a levantar un altar. Rey David, te la regalo. No, yo quiero que me cueste, me tiene que doler, no aplaudir, así nomás, no, no, no, no. Decir ¡qué lindo mensaje! No, yo quiero que me cueste ¿cuánto sale? cincuenta monedas, tomá. Y Dios miraba y David levantó un altar y la plaga se detuvo. Todas las decisiones equivocadas que tomamos, no tenés que reprochárselas a nadie, ya están tomadas. ¿Sabés qué tenés que hacer? una cosa, estar con Papá, amarlo a él, estar conectado con él ahora, y afuera, a la mañana y a la noche, cuando miramos tele, cuando estudiamos, cuando hablamos, cuando estamos en intimidad, siempre. Te amo Señor. ¿Y sabés qué hizo esa decisión? canceló el espíritu de muerte. Una cosa. ¡Ojalá se te revele que es una sola cosa! Y en ese lugar donde David levantó un altar, el hijo, Salomón, levantó un templo. En ese lugar donde hay hoy, un papá, una mamá, que levanten un altar a Papá, en este mismo lugar tus hijos levantarán un santuario al Señor. En este mismo lugar donde hoy estamos, acá reunidos, en este mismo lugar, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos, levantarán el santuario. Una cosa, estar con él, pero te tiene que costar tiene que haber esfuerzo, tiene que haber ganas. No es, bueno, ¡qué lindo!, así no, no, no. Cuando vas a la cancha le ponés ganas, cuando peleás un negocio, le ponés ganas y David dijo, le metí ganas a tantas tonterías, le voy a poner ganas a mi búsqueda con Dios. Yo te pido una cosa, nada más, una sola, ponéle ganas, levanta un altar ahí donde estás, porque Dios va a descender y el ángel de la muerte se tiene que ir, y Dios te va a bautizar con expectativas altas, con fe ganadora, con palabra de fe, y con victoria extraordinaria.

UNA SOLA COSA


Una sola cosa. Quiero que pienses algo de lo que te arrepentís, una sola cosa de la que te arrepentís. Quiero que pienses una cosa linda que te pasó.

¿Qué hay detrás de eso que te arrepentiste y qué hay de eso que te fue bien? Una decisión, tomamos por día no menos de trescientas decisiones: la decisión de levantarnos, la decisión de apagar el despertador, de sacar la frazada, la decisión de pararnos, de ponernos los zapatos, de abrir la canilla, de poner la mano, la decisión de que el agua caiga en las manos, de sacar las manos, la decisión de agarrar las toallas, todo es decisión, no menos de trescientas, y siempre detrás de una decisión hay una cosecha.

Una de las experiencias más lindas que tiene el ser humano, por no decirte la mejor, es la capacidad de decidir, eso es la señal de libertad. Pero decisión siempre trae una cosecha que puede ser bendición o puede ser maldición.

¿Cuántos tomamos malas decisiones alguna vez? todos

¿Cuántos tomamos una buena decisión? todos

Primero: Decidir bajo crisis cosecha crisis.

Nunca decidas cuando estás bajo presión porque vas a traer más presión. Nunca decidas cuando estés triste, nunca decidas cuando estés llorando, nunca decidas cuando estés presionado, cuando estés mal, porque decisión bajo crisis cosecha más crisis. Nunca decidas bajo presión económica, bajo presión de deudas, bajo presión de horarios, bajo ningún tipo de presión, porque cuando uno está presionado, toma malas decisiones. ¿qué hago? tranquilo es una sola cosa.

Decisiones tontas cosechan tonterías.

Nunca hay que tomar decisiones con pocos elementos. Decidir con pocos elementos es una decisión tonta, cosecha tonterías. ¿Cuántos tomamos decisiones tontas?

Tercero: Decisiones impulsivas cosechas impulsivas. ¿Cuántos tomamos decisiones bajo impulso? todos los que estamos acá, tenemos un botón que cuando te lo tocan reaccionás. Yo sé cuales son los botones de Alejandra, y yo sé que si toco esos botones, ella actúa impulsivamente, y ella sabe cuáles son mis botones. Y el diablo sabe tus botones, sabe que hay cosas que te sacan, por ejemplo, a mi me saca esperar, no me hagan esperar, no aguanto esperar, el diablo sabe que ese es mi botón y me hace esperar. Hay personas que su botón es, que le hablen mal, o que le digan tal cosa, por eso el diablo toca ese botón. Todos tenemos botones, tenemos reacciones, tenemos áreas que nos tocan ¿cuántos saben cuáles son sus botones? hay personas a las que le tocás el botón y saltan.

Cuarto: decisiones bajo conflictos internos, cosechan más conflictos internos. Nunca decidas por lo que la gente dice de vos o como la gente te trata, porque vas a decidir mal. John Maxwel lo llama el síndrome de la astilla, cuando una persona tiene una astilla en el dedo y lo toca la gente, le va a doler, vos me lastimaste, vos me hiciste daño, vos dijiste eso, y el problema no es la gente, es la astilla. Sacate la astilla.

Decisiones bajo crisis, cosecha crisis.

Decisiones tontas, cosecha tonterías.

Decisiones impulsivas, cosecha impulsividad.

Decisiones bajo conflicto, cosecha de conflicto.

Nunca, nunca bajo broncas, miedo, bajo ira, nunca tomes decisiones.

Yo voy corriendo contra la pared, choco, me rompo la nariz y me caigo ¿qué aprendí? aprendí que la pared es más dura que mi nariz. Hay dos maneras de aprender, por consecuencias o por sabiduría. Aprender por consecuencias, es aprender después del dolor, sabiduría es aprender antes del dolor. Aprendo por sabiduría antes o por consecuencia. No corras contra la pared, porque la pared no se va a mover y la pared es más dura que tu nariz, sabiduría antes. Consecuencia, después que te chocaste, llorás.

El sabio, dice Salomón, ve el peligro y lo evita, pero el inexperto sigue adelante, sufre las consecuencias. Sabiduría nos ahorra sufrimiento. Si yo sé que la pared es más dura que la nariz, yo me ahorré que se me rompa la nariz, me ahorré llamar al médico para pedirle un turno, me ahorré tener que ir al consultorio, me ahorré la medicación por la nariz rota, me ahorré la operación, me ahorré tener que viajar a que me operen, me ahorré la internación, me ahorré tiempo, porque sabiduría te hace ahorrar sufrimientos.

TENGO UN PLAN


Insisto tenemos que tener un plan que es un plan?, son los pasos que necesitamos para alcanzar nuestros sueños y para esto necesitamos juntarnos con mentores. Un mentor es alguien que ya hizo lo que yo quiero hacer, mentor es alguien que yo tengo como modelo, que copio.

Nunca le pidas oración a alguien que tiene menos fe que vos, porque te va a hundir, pedile oración a gente que tiene más fe que vos, preguntá a alguien que está delante tuyo en la carrera, nunca le preguntes a alguien que esté detrás, porque el que está detrás está necesitando de vos. Un mentor es alguien de quien yo puedo aprender qué pasos seguir, plan son los pasos que tengo que dar.

Vamos a empezar a anotar todos los planes, los pasos, los pasos grandes y chiquitos, y todos los días nos vamos a comprometer a hacer tres cosas, mínimas, pequeñas, para alcanzar el sueño, nadie va a planificar tu vida, la tenés que planificar vos.

Quiza tenemos que cancelar todas las palabras negativas de gente de autoridad. Hay personas, de las que su papá nunca esperó nada, tu mamá nunca esperó nada de vos, nunca esperó nada de vos, vos tenés que cancelar toda expectativa negativa que tuvieron figuras de autoridad en tu vida, porque vos no te movés por lo que otros esperaron, sino por lo que sos en Dios. Ya me harté de escuchar gente que me dice, mi papá nunca esperó nada de mí, nunca pensaron en mí. No importa, vos no te movés por expectativa de la gente, te movés porque son más los que están con vos que los que están en contra tuya.

POR ESO VAMOS A LLEGAR LAS METAS Y OBJETIVOS QUE NOS PLANTEAMOS, PORQUE NO ESPERAMOS EN NADA NI NADIE SOLO ESPERAMOS EN DIOS Y NOS FORTALECEMOS CON LA VISTORIA. Y RECORDA QUE SIEMPRE SIEMPRE VENCEREMOS!

EL DESORDEN…


Con desorden en mi vida yo no puedo saber para qué soy buena. Si mi vida está desordenada, voy a estar haciendo un montón de cosas todas desordenadas, pero no voy a poder saber para qué cosas soy buena, porque si sé, para qué soy buena, me dedicaría a eso y todo lo demás sería secundario. Pero para mí todo es primario, porque si mi vida es desordenada, todo es importante, entonces tengo que aprender a ordenarme. Esto tiene que ver con la ley de la atracción, si yo soy desordenada ¿qué voy a atraer? Desorden. El desorden atrae más desorden. ¿Cuántas tienen el placard desordenado, el baño desordenado, el cajón de la mesita de luz desordenado, la cartera desordenada? Y el desorden ¿qué atrae? mas desorden. Tal vez el gran problema en tu vida es que haya un exceso de desorden. Por ejemplo: áreas inconclusas, decisiones que tenías que tomar que todavía no las tomaste y te andan desordenando la cabeza, cosas que no hacés, negocios que no cerraste, deudas económicas y emocionales, promesas que no cumpliste o que no renegociaste. Todo eso que queda inconcluso te trae desorden y el desorden te va a meter en situaciones de más desorden, por eso vos querés saber en qué sos buena, Pero tu vida externa e interna está totalmente desordenada y para que ocurra algo nuevo en tu vida tenés que abrir el campo, preparar el terreno ya sea psicológica como físicamente, para lo nuevo. Ordenar el terreno, sacar lo que no sirve, dejar sólo lo que sirve para que entonces venga la bendición.

¿Por qué hay desorden en tu cabeza? porque todavía está desordenado lo anterior, tu área emocional está desordenada porque hay algo que no cerraste, no cortaste y no terminaste.

Cuenta la Biblia, que a la viuda le iban a llevar los hijos porque tenía una gran deuda, y viene el profeta y le dice: ¿que tienes en tu casa? La pregunta tiene que ver con ordenar su mente, para que ella pudiera ver que es lo que tenía, pero su cabeza estaba en un desorden total porque tenía deuda, se le había muerto el marido, no sabía cómo iba a seguir adelante y se le iban a llevar a sus hijos, luego viene el profeta y ordena su mente. Para poder saber en ¿que sos buena?, tenés que saber con qué contás, pero si tu vida es un desorden, si hay cosas inconclusas, no vas a poder atraer el orden, porque éste viene cuando ponés lo demás “en orden”.

La pregunta que te tenés que hacer es ¿por qué esto se me fue de control? ¿Qué paso que ésta área de mi vida, que se me escapó de mis manos?, ¿qué se me fue de control?, ¿cómo puede ser que hace tiempo no la pase bien en pareja?, ¿cómo puede ser que hace un tiempo mi vida económica sea un desastre?, o ¿siempre fue un desastre? Porque trajiste el desorden de antes. ¿Cómo tengo que hacer para que mi casa no se venga abajo? Porque hay un desorden ahí, hay algo que no estás enfocándote, no estás priorizando, son todos tus desordenes y cosas inconclusas de todo tu pasado, tenés que ordenar algo, hay algo que tenés que ordenar para que venga el milagro.

Las mujeres que tienen dos amores, dos parejas, que tienen su marido y se enamoraron de otro hombre, ahí, hay un desorden, por eso no sos feliz ni con uno ni con el otro, y los dos te siguen presionando porque tu vida está desordenada afectivamente y el otro va a venir a agregarle más desorden, te va a manipular, te va a decir: “bueno a vos lo que te falta es esto, es aquello, lo otro etc. yo te lo voy a proveer.” y vos decís: yo no sé con quién quedarme porque yo amo a mi marido pero éste otro me vuelve loca y no sé qué hacer.

Mujeres que no pueden poner orden y entonces viven bajo la confusión y ésta les trae angustia, no saber que decidir, que hacer, dicen: voy, no voy, lo amo, no lo amo, lo quiero, no lo quiero, sigo con él o sigo con el otro, largo a éste, me voy con el otro. Es parte de su desorden y no van a poder decidir nada bueno para sus vidas y van a empezar a hacer el sacrificio que no es sano que no le aporta salud. ¡Y bueno me quedo acá aguantando! ¡Y bueno me voy con el otro y lo dejo a éste porque con éste voy a ser feliz! No hay orden nunca vas a poder decidir bien para tu vida.

¡Ordenate y ordenate!

Poné orden, porque si no lo pones después no sabes cómo terminaste ahí, cómo me metí en esto, alguien que me chatea, el otro que me habla por el celular, el otro que me espera en casa, el otro que me dice…….

Y te creen que sos la super mujer y crees que te aman, ¡NO!, te están usando, están usando tu desorden emocional para sacar ventaja de vos.

Tenés desorden y el desorden te va a traer más desorden. Te metés cada vez en un lío más grande y no sabes qué hacer entonces los demás terminan dominando tu vida.

Hasta que no ordenes tu pasado, la bendición presente no se puede soltar, si querés tener una pareja estable, querés pasarle bien en pareja, etc… Pero pasarla bien, no es decir: estoy acá, estoy allá, veo, este me hace ver las estrellas, la luna, el sol, ¿hasta cuándo te va a hacer ver las estrellas, la luna y el sol? Si el desorden trae más desorden y después te pasa que te enganchaste con un hombre que te había mentido y el hombre en realidad está casado y luego te deja y te dice: te amo y no te amo.

Despejá tu vida de nubes, deja de hacer sacrificios no saludables, deja de ser perfeccionista y ordená tu vida. Y una vez que se despejen esas nubes, ahora si vas a poder descubrir realmente para qué sos buena. Porque en medio de la confusión y del desorden no se puede saber en qué sos buena. Cuando despejes, se va a correr el velo y ahí se va a revelar tu propósito.

Y usted es buena en lo que Él le prometió. En la promesa que Dios le dio a usted, en eso, Él dice: sos buena. Todos hemos recibido promesas y si no la vas a recibir en éstos días y si alguna vez Dios te habló y si no, Dios te va a hablar en ésta tarde, “hijita yo te hice nacer para esto”, “yo te di estas capacidades”. Te lo dijo a través de un profeta, te lo dijo a través de abrir la Biblia y leer un pasaje, te lo dijo a través de una palabra que se suelta en este lugar y dijiste eso es para mí. Y Dios te va a hablar, y te va a seguir hablando para mostrarte cual es el propósito y en la palabra de Dios hablada está tu bendición, está para lo que sos buena, porque la misma palabra es la que tiene la estructura, la fortaleza y la estrategia para que tengas éxito. Dios nunca te prepara para un fracaso, Dios nos prepara para el éxito.

Cuando el ángel se le presenta a María y le dice: que va a quedar embarazada del Espíritu Santo y le dice: porque para Dios no hay nada imposible, sabés lo que significa imposible, “sin habilidad”. Para Dios no hay nada sin habilidad, o sea Dios cuando te hizo nacer puso habilidad en tu vida, dice yo te capacité, tenés una capacidad única y sos un diseño exclusivo. Todas tenemos un diseño exclusivo y el que tiene esa palabra es Dios, porque toda palabra sale de la boca de Dios, y esa palabra que soltó sobre tu vida, recibiste la capacidad y en eso no hay otra como vos.

Jesús estaba en el desierto y le dice a Satanás: “El hombre vive de toda palabra que sale de la boca de Dios. ¿Cómo vas a vivir vos? De toda palabra que Dios te diga, cuando Dios te suelta una palabra, esa palabra incluye la habilidad para hacer lo que Él te dijo que vas a hacer.

Definite como Dios te define, definite buena en la promesa, y cada vez que enfrentes una situación difícil, poné en primer lugar la palabra, la promesa que Dios te dio porque la promesa se defiende con la promesa. Dios te dio una promesa y te dijo, esta va a ser así, yo voy a hacer esto con vos, lo voy a hacer así en tu vida, vos vas a lograr esto y cuando venga el ataque del enemigo que quiere decir, te voy a enfermar, te voy a matar, no vas a ser feliz, nunca vas a tener pareja, no vas a lograr nada, te vas a morir en ese trabajo, no servís para nada, cuando venga eso; al ataque ¡Defendelo con la misma promesa “a mí Dios me dijo….”!

Una vez que sepas lo que Dios te dijo, lo tenés que buscar siempre en el corazón. Pero Dios te está diciendo sos buena para algo porque yo te hice con un diseño único. Vestite con esa palabra. Ya tenés que vivir como si eso ya lo tuvieses y tenés que practicar ese papel que vas a vivir dentro de poco.

Yo tengo un sueño, que es que algún día me van a dar un Martín Fierro, vamos a imaginarnos que estamos en la entrega de los Martín Fierro y yo estoy ternada con tres conductoras más y entonces estoy super arreglada, estoy en la mesa donde están todos los famosos y aparece Guillermo Andino que conduce el evento; él tiene la terna y va a leer quién gana el Martín Fierro a la mejor conducción femenina.

“Y la ganadora del Martín Fierro a la mejor conducción femenina es para “Alejandra Stamateas”. Le dan el premio Mirta Legrand y Susana Gimenez.

Y yo digo: ¡Ay qué emoción!!!!, Bueno, estoy muy emocionada, no tenía nada preparado, quiero agradecer a mi familia, a Bernardo, a mis hijas Damaris y Stefanía que me han apoyado, estando siempre allí, quiero agradecer a todas las mufuvas de Presencia que han sido alumnas, han sido maestras, incondicionalmente amigas de mi vida, quiero agradecer a APTRA también por habérmelo dado y estoy feliz de la vida porque siempre he trabajado toda la vida para lograr esto; hay cosas que me han salido bien, hay cosas que no me han salido tan bien pero hoy yo sé que me merezco este premio porque Dios me lo tenía prometido, ¡Gracias a Jesucristo por éste Martín Fierro!.

Se da cuenta, usted lo tiene que actuar antes de verlo, porque eso es fe, en eso consiste la fe, actuarlo para que, en el momento que llegue usted pueda darle gloria a Dios y sepa que si Dios se lo prometió, Dios se lo va a cumplir.

Tiene que soñar, porque los sueños son el lenguaje de Dios y tiene que vestirse de ese sueño. Usted tiene que hacer una fiesta en su casa y tiene que invitar a toda su gente y presentarse vestida de acuerdo a lo que dentro de poquito Dios ya le habló que le va a dar.

Vístase de la palabra de Dios, si Dios lo prometió, Dios se lo va a cumplir y empiece a practicar hasta el momento de la venida de la promesa.

Yo quiero que pienses, ¿cuántas cosas se hicieron en tu casa, en tu familia, por tu fe?, vos fuiste la portadora de la fe, hay un montón de cosas, que aunque te dijeron: “no sueñes tanto, eso no va a pasar nunca”; y vos te mantuviste en fe, fuiste la portadora de la fe y Dios le dio ese milagro a su familia pero por vos y porque Él honró tu fe y tu familia recibió de miel y de leche, gracias a tu fe, porque actuaste hasta el momento de recibirlo y lo viviste internamente como si ya lo tuvieras.

Vamos al pasaje que leímos antes:

Proverbios 30 del 21 al 22:

Tres cosas hacen temblar la tierra y una cuarta la hace estremecer y la primera que hace temblar la tierra es el siervo que llega a ser rey.

¿Por qué siervo que llega a ser rey hará temblar la tierra? ¿Por qué el mundo teme, por qué el mundo se estremece, cuando un siervo, un esclavo se transforma en rey?

Porque cuando el esclavo de golpe es metido en un lugar, que no sabe, no conoce, no ha pasado por proceso, sigue con la mente de esclavo, tiene título de rey pero sigue con la mentalidad de esclavo y un hombre que está sentado en una silla de rey pero con una mentalidad de esclavo, termina esclavizando al pueblo. Por eso dice: la tierra tiembla, cuando un hombre con mente de esclavo lo ponen a dirigir una empresa, a dirigir un país, es una locura, porque no pasó por el proceso, no se preparó, lo sacaron de un lugar y lo metieron ahí.

Por eso vos todavía no sabés ¿para qué seas buena? porque Dios te tiene en proceso, Dios te está formando porque el día que te siente en la silla de la reina, vas a saber ser una reina, no vas a volver a la esclavitud, vas a comportarte como reina.

Una mujer que vivió toda la vida rechazada y que no sana su rechazo, se casa y hace un desastre porque va a seguir casada pero sin darse cuenta que es amada; va a seguir viviendo como rechazada, por eso va a tener problemas en su pareja, de celos, de persecución, de maltrato porque se siente rechazada porque no lo sanó, por eso Dios dice: “yo estoy trabajando en tu vida, vos sos buena para algo, yo te solté una palabra y en la palabra está la dignidad para que esa palabra se cumpla, pero estás en proceso y el proceso es: que no te lastimes más, dejá de lastimarte de una vez por todas, dejá de hablar mal de vos, dejá de hacer sacrificios que te traen angustias, tristeza, dolor y heridas, dejá de ser perfeccionista y acostumbrate a que te estoy enseñando y hay veces que lo vas a hacer bien y a veces lo vas a hacer mal, aguántate lo bueno y aguántate lo malo porque estás aprendiendo, no largues todo si no te salió bien, porque vas a quebrar el proceso y en tercer lugar, ordená tu vida, ordena lo desordenado, cerrá todo lo inconcluso en tu vida porque no puede venir lo nuevo hasta que no cierres eso.

Ordená lo que te trae confusión, cuando tu mente parece que tiene cincuenta mil pensamientos por minuto, está todo desordenado, ponete en paz y empezá a ordenar. ¿Qué estoy haciendo, a quién le respondo en mi vida, que metas estoy respondiendo, de quién y objetivos de quién, por qué me olvidé de mí, cómo llegué a ésta situación, cómo llegué a estar en este estado de decadencia física, económica, espiritual, cómo puede ser que emocionalmente esté con depresión todos los días de mi vida, que no pueda reírme, sonreírme, que ya no disfrute de nada, cómo puede ser que me torture todos los días, cómo puede ser que me haya abandonado tanto? Y empezá a poner orden porque el desorden te va a traer más desorden pero el orden te va a empezar a traer el orden de Dios y cuando viene el orden de Dios, la bendición se suelta.

Dios nunca te hace nacer para el fracaso, Él siempre te hace nacer para que tengas éxito, para ordenar tenés que levantarte y cambiar la situación,poner en orden tu cabeza y decir: no sigo como llegue acá, basta, voy a ordenar mi vida. Cuando pongas orden, la palabra de Dios se suelta y se va a cumplir, te vas a vestir de la palabra de Dios y la vas a ver con tus propios ojos.

“LA NUBE DEL PERFECCIONISMO”.


Esto nos cuesta muchísimo, a las mujeres más que a los hombres, nos cuesta descubrir para qué somos buenas, porque no queremos pasar por lo que se llama “el período de ineptitud”. Al comienzo todo cuesta trabajo, todo lo que quieras hacer bien, todo lo que quieras aprender, al principio, siempre va a costar trabajo, hasta que vos aprendés la destreza.

A ¿cuántas les costó trabajo aprender a leer o a escribir? Por ejemplo, te llevó un tiempo, tenías que tener una destreza y hoy tal vez lo hagas espectacularmente bien, pero te llevó un tiempo, entonces ¿qué nos pasa a las mujeres? Somos tan perfeccionistas que no queremos pasar por esa etapa donde las cosas no nos salen tan bien como nos gustaría que salieran, y no pasamos por esa etapa porque sentimos que si pasamos por ésta, donde las cosas no nos salen bien y hay que volver a empezar, hay que volver a prepararse otra vez, hay que aprender esto de nuevo y hay que corregir aquello otro, nos hace sentir tontas. Entonces decimos: yo no quiero, ah no, si a mí no me sale de primera entonces yo desisto, y largamos un montón de cosas; porque te faltó pasar por esa etapa de ineptitud. Entonces, hay un momento cuando las cosas las estás aprendiendo, te salen mal y es lógico que te salgan mal y vos tenés que aguantar que te salgan mal, porque estás aprendiendo y si no aprendés no vas a ser una experta y si no sos una experta, nunca vas a saber en qué sos buena. ¿Entonces que tenés que hacer? crearte un registro de cosas que aprendiste en tu vida, que al principio no te salían bien pero que ahora sos una especialista. Cuántas recuerdan cosas que no sabían cómo hacer pero ahora son expertas en eso.

Para ser buena en algo, hay que practicarlo, hay que aprenderlo, hay que estudiarlo y tenés que darte tiempo para eso. Uno no compra un auto, se sube al auto y sale a manejar porque haría un desastre, uno tiene que llevar tiempo practicando. Cuando vas a hacer un curso de manejo, los que te enseñan saben, que para cobrarte más, te tienen que decir: “Señora a usted le falta”. Pero vos vas a decir: voy a ir a las 5 clases, tomo las 5 clases y en la quinta voy a dar el examen y tengo mi registro. ¿Usted sabe dónde se aprende a manejar? en la calle, usted aprenda la técnica, después lo demás es la práctica, y la práctica se hace en la calle, porque cuando te enseñan a manejar no hay nada, salvo alguien más que está a tu lado con el mismo miedo tuyo, pero en la calle se te aparece el colectivo, el camión, la persona que se te cruza adelante, el otro de allá adelante que frenó, entonces vos ya estás viendo lo que está haciendo el otro de adelante, etc.¿cómo se aprende? digan: “practicando y equivocándose”.

acostúmbrate a equivocarte y cuando te equivocas decí: “dentro de poco me va a salir bien”

PORQUE SOS INFIEL?


Una vez les hablé sobre la infidelidad, que es cuando no se puede cumplir una promesa consigo mismo, ese hombre o esa mujer infiel, no pudo cumplir con la promesa de estar con esa pareja por siempre y para siempre, se la hizo a él o se la hizo a ella misma y no la pudo cumplir. ¿Por qué? Porque no sabe lo que es ser fiel a sí misma, cuando vos te sos fiel a vos misma, podés ser fiel a cualquier otra persona en tu vida. Por eso “mi felicidad es mi regalo para los demás”, cuando alguien te diga: y pero vos la pasás muy bien, le respondés: sí, es un regalo que te estoy haciendo, la paso bomba, te estoy haciendo ese regalo de que me veas bien y feliz; pero “vos todo lo tomas a risa” sí, es un regalo que te estoy haciendo porque si yo estoy bien, vos vas a estar bien también. Queridas mujeres y varones debemos elevar nuestro nivel de felicidad, todos crecemos con un nivel de felicidad, ¿cuál era el nivel de felicidad que había en tu casa? ¿Hasta dónde llegaba la felicidad de tu casa?, porque te acostumbraste a ese nivel de felicidad, por eso ahora no lo podés superar y querés ser más feliz pero no podés porque te acostumbraste a la felicidad que había en tu casa. Y felicidad era cuando venían las fiestas, una vez al año, o cuando teníamos un plato de comida, ese fue tu nivel de felicidad y no podés ser más feliz porque te adaptaste, te acomodaste a ese nivel de felicidad. Dios quiere darte más felicidad, quiere subirte de nivel y tenés que atreverte a darte más felicidad a vos misma.

Entonces, una nube te nubla la capacidad que tenés, es la de hacer sacrificios no saludables, ¡dejá de hacer sacrificios que te terminan dañando la vida!, porque hay sacrificios saludables. ¿Qué es un sacrificio saludable?, lo que nos ayuda a dejar ir aquello que nos está lastimando, yo dejo ir algo, me cuesta dejar ir eso, pero sé que cuando lo dejo ir voy a estar bien, voy a tener más salud emocional, espiritual y física. Por ejemplo: cuando mis hijos crecen y los dejo ir, no los ato a mi vida, porque ya están maduros, están adultos, están grandes, entonces sí para mí es un sacrificio que se vayan a vivir solos, que no estén conmigo, pero entiendo que si ellos van a seguir haciendo su vida, les viene bien a ellos y también me va a venir bien a mi porque hay una nueva etapa en mi vida. Otro sacrificio saludable es cuando dejo ir un trabajo en el que tengo muy buenas amistades, pero me ofrecieron otro donde me pagan mucho más, me cuesta, es un sacrificio para mi dejar este trabajo donde hace tantos años que estoy, pero lo dejo ir porque lo que viene me va a traer mucha salud en distintas áreas de mi vida.

Vos siempre preguntate: ¿esto es saludable para mí o no? ¿Me va a traer algo mejor o lo que viene siempre es peor y yo soy la única que quedo relegada en este sacrificio que estoy haciendo, que me están pidiendo?

“Tengo que hacer sacrificios saludables”.