La Sociedad ha perdido su Capacidad de Mirar La Cultura en puente de Inclusión Social


Una sencilla observación nos permite decir que el ser humano existe para aprender, desde que nacemos vamos adquiriendo conocimiento y desarrollando capacidades. Luego pensamos siempre en el aprendizaje como el proceso que se desarrolla dentro del sistema educativo, sin embargo estamos aprendiendo siempre en todos los momentos, es un acto natural inherente a la especie humana.
Pero hoy ante el fenómeno social de la exclusión con millares de niños y jóvenes ausentes de las aulas escolares debemos hacernos esta interrogación ¿dónde captan conocimiento y que saberes adquieren este grupo al margen del proceso de instrucción formal?.
Las esquinas de los barrios periféricos, los fumaderos de los adolescentes, los niños sometidos al trabajo infantil y en Corrientes y Chaco los grupos definidos como “seguidores” se han convertido en espacios donde los adolescentes toman símbolos y códigos que integran la construcción de su personalidad, forman su sentido estético, contribuyen a la formación de una idea de su entorno, su sociedad, el mundo y su relación con los demás.
Es importante que un estado pueda generar opciones creativas para volver a recuperar espacios de aprendizaje.
Entre ellos podemos contar con los centros culturales en los barrios y en especial el museo, comunicador por excelencia de cultura, formadora de identidad y motivadora del impulso del deseo del conocimiento.
VAYAMOS POR UNA POLÍTICA DE DEMOCRATIZACIÓN DEL SABER
Es importante romper los mitos que existen alrededor de los museos entre ellos, que son espacios rígidos y alejados de la realidad de la persona común.
Para cambiar esta idea obsoleta es fundamental hacer un reconocimiento de los territorios barriales a través de sus hitos, acontecimientos y personajes del pasado y del presente. Así permitimos que la comunidad reconozca situaciones individuales trascendentales y objetos representativos de gran valor.
Logramos con esto la posibilidad de “observarse a si mismo” y reflexionar desde la identificación y recordación de historias y narraciones y contrastar y confrontar
Contrastar y confrontar sus objetos.
Una gestión de gobierno que lleve a cabo este proceso con idoneidad permitirá que los jóvenes de los barrios puedan reconocerse como protagonistas de una historia, su historia.
Esa historia que se escribe en los murales de su barrio con los graffitis, en sus cuerpos con los tatuajes y en las canciones de sus grupos preferidos.
También para los adultos mayores un proyecto de inclusión abre la puerta al rescate de sus saberes y experiencia de la historia que vivieron en carne propia.
El museo entonces, no es solo un espacio educativo sino de experimentación, en el que se pueden intentar diversas estrategias para incluir e integrar al visitante como actores principales de sus programas hasta conceptuarlos como sitios de confluencia de los ciudadanos, en el que se pueden tratar y responder asuntos de interés en la comunidad.
Es así que las reglas y principios generales de organizar la sociedad se convierten en la principal palanca para intentar superar injusticias y desigualdades.

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