De Espaldas al Soldado


Soldados En El Almuerzo

Almuerzo en la isla: preocupación, fastidio y confusión. Ante el interrogante Nadie daba respuesta a los soldados.

Isla del Cerrito fue sede del acto provincial en honor a los caídos de Malvinas. Pese al gran esfuerzo del intendente José García. Los veteranos manifestaron su disgusto.

2 de abril, marcado con sangre en el calendario de todos los argentinos, no es para hacer fiesta, es para reflexionar y hacer conciencia.

Pasaron 27 años de la gesta de Malvinas desde 1982, unos cuantos años, de la fatídica fecha en que nuestros héroes regresaron con la frente en alto, el cuerpo cansado, abatido y molido. Mutilada su conciencia de tanta desidia y abandono. En aquel entonces el Gob. en turno se había olvidado de recibirlos con honores, tanto fue el abandono que en algunos casos los soldados llegaron a dedo a sus casas porque ni el boleto de regreso le habían pagado. La familia que los esperaba con un abrazo los recibió diciendo: “hijo la guerra no te mato…bienvenido a casa”. Aquel, el que pudo regresar…el pequeño de 18 años que corrió mas rápido que la bala y llego, no sabia que pronto tenia que armarse de coraje de nuevo para pelear la segunda guerra, esta vez no hay trincheras, ni bombas, tampoco armas, aquel soldado flaco, de ojos lánguidos y poco feliz, a su regreso se encontró sin empleo, sin contención mas que el de su propia familia, aquel que caminaba por las calles, tildado de loco por una sociedad sorda, muda y ciega.

La generación de ayer, todavía le debe respuestas a tantos interrogantes que tienen los ex combatientes y nuestra generación de jóvenes tiene el compromiso y el desafió de sacarlos de la guerra que aun están metidos, esa guerra que los desgasta y los desangra, que no es otra cosa que la indiferencia, la supervivencia del día a día, el mal trato intolerante de una dirigencia autista, incapaz de darle respuestas.

2 de abril del 2009 sin pena ni gloria unos cien veteranos de guerra que vinieron de lejos, para congregarse en los actos centrales en la Isla del Cerrito, un lugar histórico para el Chaco que encierra luchas y enfrentamientos, la misma que fue capital por un día en la terminación de la guerra de la triple alianza. La misma que fue testigo, de otro mal trato más para nuestros soldados, o través nadie los espero, solo hubo tiempo de 30 minutos para cantar el himno e inaugurar una sala informática. Un acto sencillo y apurado, poco decoroso para nuestros héroes de Malvinas.

Todavía no terminaban de llegar los contingentes de veteranos a las diez de la mañana, hora programada para el desfile como todos los años. Cuando se había dado por terminado el insípido acto. No hubo banda de música, ni honores. Más tarde, debajo del tinglado de 40 metros con piso de tierra, y ventiladores sin paletas. No se sabe, si al Ministro de infraestructura, Omar Judis, no le dieron los tiempos para poner en funcionamiento o no le alcanzo el presupuesto para terminar la obra.

A las doce se programo el almuerzo sin embargo a la hora indicada todavía se acomodaban sillas y mesas. Se trasladaba el sonido al escenario, el mismo que estuvo vació de representación. Ni gobernador, ni vice, ni siquiera los coordinadores del evento, Mongelo secretario de culto y Domingo Pepo, ministro de seguridad. Llamativamente no había nadie de cultura al parecer a Tete Romero con el asunto del teatro se le olvido estar presente sin embargo mando números artísticos. PATO SOTELO, LOS PAISANOS Y LUCAS SEGOVIA. Si no fueran por los artistas nadie levantaba el ánimo caldeado que se respiraba en la isla.

Martín Villalba, presidente del Centro Veteranos de guerra: “Soldado Fernández Remigio”. Malhumorado junto a sus camaradas que llegaron cuando culmino el acto.

Martín Villalba, presidente del Centro Veteranos de guerra: “Soldado Fernández Remigio”. Malhumorado junto a sus camaradas que llegaron cuando culmino el acto.

En fin, otra vez como en el horroroso 2 de abril de 1982 nuestros funcionarios en turno dejaron solos, volvieron a dar las espaladas a quienes no dejaron sola la patria, al contrario lucharon incansablemente hasta morir.

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